
Un vehículo cargado con explosivos detonó en las inmediaciones del Cantón Militar Pichincha, dejando daños materiales y elevando la tensión en el suroeste colombiano.
La ciudad de Cali vivió momentos de angustia tras la detonación de un microbús cargado con explosivos en las cercanías del Batallón Pichincha, sede de la Tercera Brigada del Ejército Nacional. El estallido, que se escuchó en varios sectores del sur de la capital del Valle del Cauca, ha sido calificado por las autoridades como un acto terrorista que busca desestabilizar el orden público en una región estratégicamente crítica para la seguridad del país.
Detalles del ataque terrorista
El incidente ocurrió en horas de la noche, cuando el vehículo fue ubicado en una zona residencial y comercial que colinda con las instalaciones militares. Según los primeros reportes de la Policía Metropolitana de Cali y unidades de inteligencia militar, el microbús contenía una carga considerable de explosivos de alto poder. Afortunadamente, la rápida reacción de las patrullas de vigilancia y la activación de los protocolos de seguridad evitaron que el vehículo ingresara al corazón del cantón, lo que habría resultado en una tragedia de proporciones mayores.
Los daños materiales son evidentes en las fachadas de viviendas cercanas y locales comerciales. Los ventanales de varios edificios quedaron destruidos y la estructura del vehículo quedó reducida a chatarra. Hasta el momento, las autoridades de salud no han reportado víctimas mortales ni heridos de gravedad, aunque varias personas fueron atendidas por aturdimiento y crisis nerviosas tras el impacto de la onda expansiva.
Presuntos responsables y contexto regional
Aunque ninguna organización se ha atribuido oficialmente el ataque, las miradas de los organismos de inteligencia se centran en las disidencias de las Farc, específicamente el Estado Mayor Central, que mantiene una fuerte presencia en los departamentos vecinos de Cauca y Valle del Cauca. Esta zona de Colombia ha experimentado una escalada de violencia en las últimas semanas, marcada por hostigamientos a estaciones de policía y ataques contra la fuerza pública.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, rechazó de manera tajante el atentado y anunció un consejo de seguridad extraordinario para evaluar las medidas de protección en la ciudad. El mandatario local enfatizó que no se permitirá que grupos criminales intimiden a la población civil ni afecten la tranquilidad de los caleños.
Refuerzo de la seguridad en la ciudad
Tras la explosión, se han instalado puestos de control en las entradas y salidas de la ciudad, así como un incremento del patrullaje conjunto entre el Ejército y la Policía en puntos críticos. El gobierno nacional ha sido informado de la situación para coordinar una respuesta integral que permita dar con los autores materiales e intelectuales de este hecho.
Este atentado ocurre en un momento de especial sensibilidad política y social en Colombia, donde los esfuerzos por alcanzar la paz total se ven desafiados por acciones violentas en territorios donde las economías ilícitas, como el narcotráfico, alimentan el conflicto armado. La ciudadanía de Cali permanece en alerta mientras los equipos de antiexplosivos terminan de asegurar el área del siniestro.
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