
La Policía Nacional abatió en La Guajira a Naín Pérez Toncel, máximo cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, en un procedimiento respaldado por el Gobierno nacional.
Un operativo de alta precisión desplegado por la Policía Nacional en Riohacha concluyó con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, conocido como alias Bendito Menor. El sujeto, de 26 años, ejercía como máximo cabecilla del frente Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. La acción armada se desarrolló en una vivienda del barrio José Arnoldo Marín, inmueble atribuido a la madre del señalado delincuente. Por información que permitiera su captura, el Gobierno nacional ofrecía una recompensa de hasta 1.000 millones de pesos.
El procedimiento estuvo a cargo de un bloque especializado integrado por la Sijín, el Grupo de Operaciones Especiales y una comisión de la Dijín trasladada desde Bogotá. La inteligencia policial determinó que el objetivo utilizaba la residencia como punto temporal de refugio. Tras semanas de seguimiento continuo a sus patrones de movilidad, las fuerzas de seguridad establecieron el cerco táctico a las 11:30 de la noche del jueves, extendiendo las maniobras hasta la madrugada del viernes con apoyo de sobrevuelos sobre la Troncal del Caribe.
Al ingresar al predio, las unidades policiales neutralizaron los puntos de vigilancia perimetral e interceptaron al círculo de seguridad del cabecilla. El enfrentamiento dejó un saldo total de cuatro personas muertas. Entre los fallecidos se encuentra Rosa Angélica Tarazona, alias Bebecita, identificada como pareja sentimental de Pérez Toncel, además de dos hombres conocidos preliminarmente con los alias de NN y Casiloco, quienes custodiaban el perímetro interior de la residencia.
Trayectoria criminal y seguimiento táctico
Inteligencia militar identificaba a alias Bendito Menor como uno de los objetivos prioritarios en la región Caribe. Su accionar delictivo abarcaba una red de narcotráfico, extorsiones masivas y homicidios selectivos en los departamentos de Magdalena, Cesar y La Guajira. Asimismo, los expedientes judiciales lo vinculan directamente con ataques sistemáticos contra la Fuerza Pública y el control de rutas marítimas y terrestres destinadas al tráfico internacional de cocaína.
Días antes de la intervención, los organismos de inteligencia detectaron alteraciones en las comunicaciones del grupo armado. Esos movimientos generaron especulaciones sobre la posible muerte previa del jefe criminal; sin embargo, los rastreos de campo permitieron confirmar su presencia real en la capital de La Guajira, donde finalmente fue ubicado por las autoridades.
Declaraciones gubernamentales tras el operativo
El presidente Abelardo De La Espriella se trasladó a Riohacha en compañía de la cúpula militar y policial para referirse al procedimiento. El mandatario calificó la maniobra como impecable y destacó que había impartido la orden de declarar a Pérez Toncel como objetivo de alto valor desde el inicio de su administración.
Durante su intervención, el jefe de Estado afirmó que mantendrá la ofensiva institucional contra las estructuras armadas ilegales en el norte del país. Con la neutralización de Pérez Toncel en las inmediaciones del aeropuerto Almirante Padilla, la Fuerza Pública asesta uno de los mayores golpes a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
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