
La División Contra Extorsión del Cicpc detuvo a un sujeto que suministraba teléfonos robados para facilitar secuestros virtuales y extorsiones.
La División Contra Extorsión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), delegación Miranda, asestó un golpe importante a las estructuras delictivas que operan en el eje Guarenas-Guatire. Tras un exhaustivo trabajo de inteligencia y seguimiento, los funcionarios lograron la captura de un hombre de 49 años, identificado como José Francisco Rada Ramos, quien cumplía funciones estratégicas como cooperador de una peligrosa red criminal que mantenía en zozobra a los habitantes de ambas localidades.
Detención y evidencias incautadas
El operativo de captura se llevó a cabo en un despliegue táctico donde Rada Ramos fue interceptado por los agentes especializados. Al momento de su aprehensión, las autoridades le incautaron varias municiones de diversos calibres y un dispositivo celular de alta gama. Este equipo telefónico fue remitido de inmediato a la División de Experticias Informáticas para su respectivo análisis forense, con el fin de extraer información valiosa sobre los contactos y la estructura jerárquica de la organización para la cual trabajaba.
A diferencia del delincuente común que actúa de forma aislada, el perfil de este sujeto reveló una operatividad mucho más compleja. Su rol no terminaba en la ejecución del delito, sino que formaba parte de una cadena de logística criminal bien estructurada, donde cada recurso obtenido tenía un destino específico para maximizar el daño a la comunidad y los beneficios económicos de la banda.
El modus operandi en Guatire
Según los reportes oficiales, el detenido se desplazaba por diversos puntos estratégicos del municipio Zamora, especialmente en Guatire, para identificar a víctimas vulnerables. Rada Ramos utilizaba las modalidades de robo y hurto para despojar a los ciudadanos de sus equipos móviles. Sin embargo, su objetivo no era el «mercado negro» tradicional de repuestos o la reventa de equipos de segunda mano.
El sujeto actuaba como el proveedor logístico de la red. Una vez que obtenía los teléfonos, los entregaba directamente a bandas especializadas en el secuestro virtual y la extorsión telefónica. Estos grupos utilizaban los dispositivos, y en muchos casos la información personal contenida en ellos, para realizar llamadas intimidatorias y exigir altas sumas de dinero a los familiares de los propietarios originales o a los contactos guardados en las agendas.
Financiamiento y proceso judicial
Por cada equipo entregado a los cabecillas de la organización, Rada Ramos recibía pagos en efectivo que servían para financiar su operatividad y movilidad en la zona. Este sistema de intercambio permitía que la red criminal tuviera un flujo constante de herramientas de comunicación difíciles de rastrear inicialmente por los titulares reales.
Tras su captura, el ciudadano José Francisco Rada Ramos fue trasladado a la sede policial y el caso quedó a la orden del Ministerio Público del estado Miranda. Los fiscales encargados del proceso realizarán la imputación de cargos correspondientes por delitos que incluyen robo, porte ilícito de municiones y asociación para delinquir. El Cicpc continúa con las investigaciones para dar con el paradero del resto de los integrantes de esta red de extorsión.
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