
Autoridades detectan el uso de amenazas psicológicas y vigilancia ficticia para extorsionar a vendedores que utilizan plataformas de comercio digital
Vigilancia del panorama delictivo actual
El director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Douglas Rico, ofreció declaraciones recientes sobre la evolución de los delitos informáticos en el país. Tras el repunte significativo de la criminalidad digital registrado durante y después de la pandemia, las estadísticas oficiales reflejan una disminución en los incidentes tradicionales. Sin embargo, Rico advirtió que la delincuencia ha mutado hacia formas más agresivas de manipulación psicológica, identificando una nueva tendencia denominada secuestro virtual.
Este fenómeno no implica necesariamente el traslado de la víctima a un lugar de cautiverio, sino que se basa en la parálisis emocional del sujeto mediante el uso de información en tiempo real y amenazas de violencia inmediata. La institución ha desplegado unidades de inteligencia para rastrear las redes que operan bajo este esquema de terror.
Análisis del modus operandi en plataformas
El procedimiento utilizado por los delincuentes comienza en plataformas de comercio electrónico, siendo Marketplace una de las más frecuentadas para este fin. Los victimarios seleccionan a vendedores de artículos de alto valor o fácil reventa y proceden a mostrar un interés genuino en la compra. Tras una negociación breve, acuerdan un encuentro presencial en un punto específico para concretar la transacción y el pago.
La vulnerabilidad se manifiesta en el momento en que la víctima llega al sitio pactado. En ese instante, recibe una llamada telefónica de un número desconocido. Los sujetos, utilizando técnicas de ingeniería social y observación a distancia, describen la vestimenta y los movimientos exactos del vendedor para generar una sensación de vigilancia absoluta e indefensión.
El factor del secuestro psicológico
Una vez establecido el contacto, los delincuentes inician una fase de intimidación extrema. Aseguran a la víctima que está rodeada por hombres armados y le prohíben colgar el teléfono o solicitar ayuda a terceros. El objetivo es mantener una línea de comunicación abierta de forma ininterrumpida, lo que impide que la persona razone con claridad o intente contactar a las autoridades.
Bajo esta presión, se le exige a la víctima la entrega de sus pertenencias, claves bancarias o incluso que se traslade a un punto secundario bajo la amenaza de una agresión física inminente. Douglas Rico enfatizó que el componente principal de esta estafa es el miedo, ya que muchas veces los delincuentes ni siquiera se encuentran en el radio de acción que afirman ocupar.
Recomendaciones de seguridad y prevención
Ante este escenario, el Cicpc insta a la población a tomar precauciones rigurosas al realizar ventas digitales. Se recomienda pactar encuentros únicamente en zonas de seguridad, como las adyacencias de sedes policiales o centros comerciales con vigilancia privada y cámaras de circuito cerrado.
Asimismo, Rico aconsejó que, de recibir una llamada con estas características, el ciudadano debe intentar mantener la calma y, en la medida de lo posible, buscar el refugio de un cuerpo de seguridad cercano sin cortar la comunicación si esto pone en riesgo su integridad, pero siempre dudando de la veracidad de la capacidad de fuego de los extorsionadores. La denuncia oportuna a través de las delegaciones municipales sigue siendo la herramienta más eficaz para desmantelar estas bandas organizadas.
www.diariorepublica.com






