
Tras un exhaustivo trabajo técnico y científico, los funcionarios de la Delegación Municipal Higuerote lograron identificar a la víctima y capturar al responsable, quien resultó ser el cuñado del fallecido.
Detalles del hallazgo en la autopista Gran Mariscal de Ayacucho
El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) logró resolver un dantesco crimen que mantenía en alerta a la población del estado Miranda. El hallazgo de una osamenta en el sector Prado Larga, específicamente en las inmediaciones de la autopista Gran Mariscal de Ayacucho, perteneciente a la parroquia Tacarigua del municipio Brión, dio inicio a una compleja investigación forense.
Los restos humanos presentaban signos evidentes de haber sido sometidos a un proceso de combustión, lo que dificultó las labores iniciales de reconocimiento. Sin embargo, la persistencia de los expertos de la Delegación Municipal Higuerote permitió reconstruir los hechos que rodearon esta muerte violenta.
Un tatuaje fue la clave para la identificación forense
La resolución total del caso no habría sido posible sin el trabajo articulado entre el personal del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) de Los Teques y el equipo de criminalística. Durante las labores de inspección técnica en el sitio del suceso y el análisis de los restos, los expertos localizaron un fragmento de piel que sobrevivió a las llamas.
En dicho tejido se apreciaba un tatuaje distintivo, elemento que se convirtió en la pieza fundamental para confirmar que la víctima era Rony Gabriel Álvarez Timaure, de 38 años. Este hallazgo científico permitió a los sabuesos del Cicpc cruzar información con las bases de datos de personas desaparecidas y avanzar hacia el entorno social del fallecido.
Conflicto interno entre socios dedicados a actividades delictivas
De acuerdo con las pesquisas efectuadas por los funcionarios policiales, se determinó que Rony Gabriel Álvarez Timaure no se encontraba solo el día de su muerte. Lo acompañaba Edgar José Sojo Leccil, de 45 años, quien además de ser su cuñado, era su socio en la ejecución de diversos hechos delictivos en la zona mirandina.
Las investigaciones revelaron que ambos sujetos se dedicaban principalmente al hurto. El día del crimen, tras haber cometido una serie de delitos, surgió entre ellos una acalorada discusión. Los motivos del altercado estarían relacionados con la repartición de los bienes sustraídos o diferencias personales en el ejercicio de sus actividades ilícitas.
El victimario utilizó fuego para intentar ocultar las evidencias
En medio de la disputa, Edgar José Sojo Leccil tomó un objeto contundente y golpeó repetidamente a Álvarez Timaure en la cabeza. El impacto le ocasionó un traumatismo craneoencefálico severo que le provocó la muerte de manera instantánea. Tras percatarse de lo ocurrido, el victimario decidió desaparecer el cuerpo para evitar ser vinculado con el homicidio.
El detenido trasladó el cadáver hasta el sector Prado Larga, donde utilizó un neumático y sustancias inflamables para incinerar los restos. Su intención era reducir el cuerpo a cenizas para borrar cualquier rastro de violencia; sin embargo, las experticias científicas del Cicpc lograron desarticular su coartada. Actualmente, el detenido se encuentra a la orden del Ministerio Público para enfrentar los cargos correspondientes por este atroz suceso.
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