
Una tensa y confusa situación se vivió en la noche de hoy en el centro de Caracas, específicamente en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, sede del gobierno venezolano. Los reportes iniciales de disparos en la zona activaron una inmediata alarma entre los residentes y transeúntes de la capital, quienes recurrieron a las redes sociales y otros medios para compartir el inusual suceso.
Reportes de vecinos y respuesta de seguridad
Según múltiples testimonios recogidos de vecinos que habitan en zonas aledañas a la edificación presidencial, la calma de la noche se vio abruptamente interrumpida por una serie de detonaciones. “Pensamos que era algo muy grave, tan cerca de Miraflores. Había pánico en la calle”, declaró una residente de la parroquia La Pastora que prefirió mantenerse en el anonimato. La magnitud de los sonidos sugería la activación de armamento de fuego.
Testigos presenciales indicaron la activación de personal militar y policial en torno al perímetro de seguridad del Palacio. Rápidamente, la Casa Militar, encargada de la custodia del primer mandatario y su entorno, se desplegó y comenzó la secuencia de disparos, que fue replicada por unidades de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) presentes en el área.
La razón detrás de la alarma: Una confusión tecnológica.
Tiempo después de los hechos, fuentes no oficiales vinculadas a los organismos de seguridad arrojaron luz sobre la causa de la inusual ráfaga de fuego. Se confirmó que el incidente no se trató de un ataque directo, sino de una grave confusión provocada por la presencia de objetos voladores no identificados, presuntamente drones, sobrevolando el espacio aéreo restringido.
Al parecer, la detección de estos aparatos aéreos no tripulados activó los protocolos de seguridad máxima de la Casa Militar. En un entorno de alta sensibilidad y riesgo, y ante la imposibilidad de identificar de manera precisa la procedencia o intención de los drones, se tomó la decisión de neutralizar la amenaza potencial mediante el uso de armas de fuego. La PNB, al observar la activación del personal militar, actuó en consecuencia siguiendo las directrices de respuesta a emergencias de seguridad.
“Fue una reacción instintiva y de protocolo ante una posible intrusión»
Regreso a la normalidad
Una vez que las fuerzas de seguridad lograron determinar que los objetos voladores no representaban una amenaza hostil orquestada, la situación de los drones controlada y la confusión aclarada, la Casa Militar y la PNB cesaron el fuego. La tranquilidad regresó gradualmente a la zona, aunque la presencia de personal de seguridad se mantuvo elevada durante un tiempo prudencial para asegurar el restablecimiento total del orden.
Las autoridades no han emitido una declaración oficial detallada sobre el incidente ni han confirmado el número exacto de drones involucrados o su destino.
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