
Unicef advierte sobre el grave impacto en la infraestructura educativa y sanitaria tras los sismos, mientras el país intenta retomar las clases en las zonas no afectadas.
El doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio ha dejado una profunda huella en la infraestructura capitalina. Según el último balance ofrecido este lunes por UNICEF, al menos 432 colegios y 38 hospitales han sufrido daños significativos en Caracas. Esta destrucción compromete directamente el acceso a servicios esenciales para la población infantil, la cual enfrenta una situación de extrema vulnerabilidad tras la catástrofe que ya registra un saldo de 3.535 fallecidos y 16.740 heridos a nivel nacional.
Retorno parcial a las aulas en el país
En medio de este escenario de crisis, Venezuela retomó este lunes las actividades escolares en 18 de los 24 estados del país. Estas regiones corresponden a las zonas que no sufrieron el impacto directo de los movimientos telúricos. No obstante, la normalidad escolar está lejos de alcanzarse en las áreas más afectadas, donde la prioridad actual se centra en la búsqueda de supervivientes, la atención médica de emergencia y la evaluación estructural de los edificios que quedaron en pie.
Desafíos para el próximo curso escolar
La situación de los planteles educativos en la capital es compleja. UNICEF recordó que varias de las escuelas que no colapsaron están siendo utilizadas actualmente como refugios provisionales para las familias que perdieron sus hogares. El organismo internacional enfatizó que estas instalaciones deberán ser desalojadas, acondicionadas y rehabilitadas por completo antes del inicio del nuevo curso escolar en septiembre, lo que representa un enorme desafío logístico y financiero para las autoridades.
Prioridad en la protección de la infancia
José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España, señaló que la infancia en Venezuela necesita superar el impacto inmediato de los terremotos, pero también recuperar cuanto antes el acceso a servicios básicos. El portavoz alertó que, más allá de los edificios dañados, la crisis se manifiesta en hospitales que no funcionan con normalidad, sistemas escolares interrumpidos, familias desplazadas y niños que han quedado separados de sus cuidadores, lo que exige una respuesta humanitaria integral y urgente.
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