
Una embarcación irregular con 29 migrantes naufragó en Erin debido a fallas mecánicas y sobrecupo, dejando como saldo el fallecimiento de una niña y un adulto.
Un trágico naufragio registrado en la costa de Erin, al suroeste de Trinidad y Tobago, cobró la vida de dos migrantes venezolanos, entre ellos una menor de seis años identificada como Brithanny Palacios. La embarcación tipo pirogua, que trasladaba de manera irregular a 29 personas —incluidos seis niños—, se volcó poco después de iniciar su recorrido marítimo desde una zona cercana.
El incidente movilizó un operativo de emergencia integrado por la Policía, la Guardia Costera, la Unidad de Apoyo Aéreo y el equipo privado Hunters Search and Rescue Team (HSRT). Vallence Rambharat, capitán del HSRT, detalló que los rescatistas acudieron a Los Iros Beach tras recibir la alerta de la comunidad venezolana local.
Durante las maniobras de rastreo, las autoridades hallaron el cuerpo de la niña en una zona rocosa situada a medio kilómetro al oeste de la estación de salvavidas. Horas más tarde, los organismos de rescate localizaron el cadáver de un hombre adulto y confirmaron que otros dos ocupantes reportados inicialmente como desaparecidos fueron hallados con vida.
Causas y exceso de carga
Las investigaciones preliminares indican que la nave presentó averías en el motor a pocos minutos de haber zarpado, situación que, combinada con el fuerte oleaje de la zona, provocó la pérdida de control y el posterior vuelco de la unidad.
El jefe del equipo de rescate advirtió sobre los graves riesgos que implica el uso de embarcaciones pesqueras artesanales para el traslado masivo de personas en rutas marítimas no autorizadas.
»Una pirogua de pesca común no debería utilizarse para transportar a 29 personas», enfatizó Rambharat. El especialista señaló que el exceso de pasajeros, sumado al peso del equipaje, compromete severamente la flotabilidad y estabilidad de estas naves en mar abierto.
Una ruta de alto riesgo
Este acontecimiento se suma a una preocupante lista de accidentes registrados en la frontera marítima entre Venezuela y Trinidad y Tobago. Dicho trayecto es utilizado de forma reiterada por migrantes que abordan embarcaciones precarias, sobrecargadas y sin los equipos mínimos de seguridad. Las autoridades trinitenses mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer con precisión la dinámica de los hechos y determinar las responsabilidades operativas del viaje.
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