
El cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas logró desactivar el cobro del rescate en el municipio Machiques de Perijá, tras comprobarse que las supuestas víctimas se encontraban a salvo en sus puestos de trabajo.
Llamada telefónica y falsa alarma
La tranquilidad de la agroindustria en el municipio Machiques de Perijá se vio sacudida por una llamada extorsiva. Un sujeto desconocido se comunicó con los directivos de una empresa local exigiendo la cantidad de 20 mil dólares en divisas americanas. El delincuente aseguraba de manera tajante que tenía bajo su poder y en cautiverio a varios de los trabajadores de la organización. La voz del otro lado del teléfono amenazaba con atentar contra la integridad física de los empleados si no se realizaba el pago de inmediato.
Ante la desesperación inicial, los afectados mantuvieron la calma el tiempo suficiente para interponer la denuncia ante las autoridades competentes. Las comisiones del cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas asumieron el caso con el protocolo de urgencia requerido para situaciones de presunta privación ilegítima de libertad. Los funcionarios técnicos iniciaron de inmediato el rastreo telefónico y el análisis de la llamada interceptada para determinar el origen de la comunicación.
Operativo de verificación en el sitio
El equipo de expertos en materia de extorsión y secuestro desplegó un operativo técnico en la zona. La prioridad absoluta era establecer el paradero exacto de los trabajadores que supuestamente estaban cautivos. Los investigadores se trasladaron de manera estratégica hasta las instalaciones de la empresa y los campos de producción agrícola donde las presuntas víctimas desempeñaban sus labores cotidianas.
Al llegar al sitio, los funcionarios policiales constataron que los trabajadores se encontraban realizando sus tareas habituales con total normalidad. Las personas señaladas por el extorsionador ni siquiera estaban al tanto de la situación de peligro que se había tejido en torno a sus nombres. Con este hallazgo, los investigadores confirmaron que se trataba de un falso secuestro, una modalidad delictiva que busca generar pánico psicológico inmediato para forzar pagos rápidos antes de que las víctimas verifiquen la información.
Prevención y recomendaciones a las víctimas
La oportuna intervención policial frustró el cobro de la divisa y evitó que el patrimonio de la empresa se viera afectado por el engaño. Las autoridades del estado Zulia reiteraron el llamado a la población a no ceder ante la presión de llamadas de origen desconocido. El cuerpo detectivesco mantiene abiertas las investigaciones para identificar la ubicación real del teléfono desde donde se originó la llamada extorsiva, la cual presumen que provenga de un centro penitenciario del país.
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