
Los servicios funerarios priorizan la entrega inmediata de fallecidos identificados y la atención a familiares en las zonas más afectadas.
El colapso provocado por los recientes seísmos ha obligado a los servicios funerarios del país a trabajar sin descanso. Algunos cuerpos son trasladados hasta las instalaciones por los propios familiares que los han localizado entre los escombros, mientras que otros son recuperados y acercados por los equipos de salvamento que despliegan labores de rescate en las áreas afectadas.
Gestión de los servicios de emergencia
Para mitigar el dolor de la espera y agilizar los trámites legales, en la entrada principal de la morgue se ha instalado una estructura temporal con carpas y sillas de plástico. Este espacio está destinado a los familiares que aguardan pacientemente para iniciar las difíciles tareas de identificación de las víctimas.
El proceso administrativo se ha centralizado en estos puntos para evitar desplazamientos innecesarios a los ciudadanos en un momento tan crítico. Joel Urribarro, presidente de la Cámara Nacional de Funerarias, explicó a EFE el protocolo establecido: «Allí, el familiar se identifica, le dan el certificado de defunción y el permiso de cremación o inhumación, lo que el familiar desee, y de ahí lo lleva al crematorio o cementerio».
Descenso en el flujo de entregas
La coordinación entre las autoridades forenses y las empresas funerarias ha permitido acelerar la devolución de los restos mortales. «Hoy en día, las personas fallecidas identificadas se entregan inmediatamente. La mayoría de fallecidos ya han sido identificados y han sido entregados», añadió el portavoz de la cámara de funerarias. El representante gremial subrayó, además, que el volumen de cuerpos entregados ha registrado un descenso notable en comparación con las caóticas jornadas iniciales de la tragedia.
Los centros de cremación ubicados en Caracas y La Guaira, que disponen de una infraestructura conjunta con capacidad para incinerar 300 cuerpos diarios, mantienen turnos operativos prácticamente las 24 horas del día para procesar la demanda actual.
Confusión y desinformación entre los afectados
A pesar de los esfuerzos logísticos, el desconcierto y la desinformación todavía afectan a una parte de la población damnificada. En las inmediaciones de la morgue de Los Silos, una mujer esperaba hoy sin rumbo claro para averiguar el paradero exacto de los restos de su allegado. «Me llamaron de la funeraria y me dijeron que las habían traído aquí», explicaba confundida la ciudadana, reflejando las fallas de comunicación que aún persisten en medio de la emergencia humanitaria.
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