
El fallecimiento de una joven madre zuliana en un naufragio pone el foco sobre el retorno masivo de venezolanos desde el norte, impulsado por las endurecidas políticas migratorias en EE. UU.
La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) confirmó el deceso de Greiliana Paola Harena Martínez, una joven de 23 años oriunda de Machiques, estado Zulia, tras el naufragio de la embarcación «Mariyi» en aguas del Caribe panameño. El incidente, que cobró la vida de tres personas, ocurrió mientras la víctima intentaba regresar a su país de origen tras una estancia de dos años en México.
El naufragio en Guna Yala
La embarcación, que transportaba a 16 ocupantes, sucumbió ante el fuerte oleaje cerca de la comarca Guna Yala, una zona costera fronteriza con Colombia. Según el informe oficial:
Víctimas: Harena Martínez falleció por asfixia por inmersión junto a otra mujer venezolana y un ciudadano colombiano.
Sobrevivientes: Una cuarta persona permanece bajo pronóstico reservado.
Investigación: La AMP ha iniciado un proceso para determinar si el siniestro fue causado por condiciones climáticas, negligencia o una posible sobrecarga de la nave.
El fenómeno del flujo inverso
El caso de la joven perijanera, quien deja en la orfandad a una niña de cuatro años en Venezuela, es el reflejo de una tendencia creciente: la migración de norte a sur.
De acuerdo con datos de la agencia EFE, durante el año 2025 se contabilizaron 22,833 migrantes en flujo inverso que ingresaron a Panamá. De este total, más del 90 % corresponden a ciudadanos venezolanos que desisten de su camino hacia Norteamérica o deciden abandonar los países donde se habían asentado.
Causas del cambio de ruta
Este giro drástico en los movimientos poblacionales contrasta con las cifras récord de años anteriores en la selva del Darién (520,000 personas en 2023). Los analistas y autoridades atribuyen este fenómeno a dos factores principales:
Políticas en EE. UU.: La administración del presidente Donald Trump ha implementado medidas de deportación masiva y restricciones internas severas.
Control en Panamá: El cierre de caminos estratégicos en la selva del Darién y una mayor vigilancia fronteriza han frenado casi por completo el tránsito irregular hacia el norte.
Esta tragedia subraya la vulnerabilidad de quienes, ante el endurecimiento de las fronteras terrestres, optan por rutas marítimas peligrosas en un intento desesperado por volver a sus hogares.
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