
El departamento de salud reporta una cifra crítica de víctimas fatales mientras el ayuntamiento activa refugios de emergencia y prohíbe las pernoctaciones a la intemperie por seguridad.
La ciudad de Nueva York enfrenta una de las crisis climáticas más severas de la última década. El comisionado de salud ha confirmado recientemente que la cifra de fallecidos relacionados directamente con la exposición prolongada a temperaturas bajo cero ha ascendido a dieciséis personas. Este anuncio ha generado una profunda consternación en la administración local y ha puesto en alerta máxima a los servicios de asistencia social, quienes trabajan a contrarreloj para evitar que el número de víctimas siga aumentando en los próximos días.
El impacto de las bajas temperaturas en la población
La mayoría de los decesos se han registrado en los condados de Queens y el Bronx, donde las ráfagas de viento polar han hecho que la sensación térmica descienda significativamente por debajo de los niveles de seguridad biológica. Según los informes médicos preliminares, las causas principales de muerte incluyen hipotermia severa y complicaciones cardíacas derivadas del esfuerzo excesivo del cuerpo por mantener el calor. Entre las víctimas se encuentran personas en situación de calle, pero también adultos mayores que sufrieron fallas en sus sistemas de calefacción doméstica durante la madrugada del pasado martes.
Medidas de emergencia implementadas por el ayuntamiento
Ante la gravedad de la situación, el alcalde de Nueva York ha declarado el estado de emergencia climática. Esta medida permite el despliegue inmediato de la guardia nacional para asistir en labores de patrullaje y traslado de ciudadanos vulnerables. Se ha activado el código azul en los cinco distritos, lo que obliga legalmente a los refugios a aceptar a cualquier persona que busque protección, sin importar la capacidad máxima del recinto. Además, equipos de trabajadores sociales recorren las estaciones de metro y parques para convencer a los ciudadanos de trasladarse a zonas seguras.
Coordinación de recursos y centros de calentamiento
Para mitigar el riesgo, se han habilitado más de cincuenta centros de calentamiento en bibliotecas públicas, centros comunitarios y comisarías de policía. Estos espacios ofrecen alimentos calientes, mantas y atención médica básica para quienes presentan signos tempranos de congelamiento. Las autoridades han enfatizado que el transporte hacia estos puntos es gratuito y está garantizado por el departamento de transporte de la ciudad. La prioridad absoluta en este momento es asegurar que nadie permanezca en la vía pública durante las horas críticas de la noche.
Recomendaciones de seguridad para la ciudadanía neoyorquina
El departamento de gestión de emergencias ha instado a los residentes a evitar desplazamientos innecesarios. Se recomienda revisar los sistemas de ventilación en los hogares para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono, un riesgo creciente cuando se utilizan métodos de calefacción alternativos. Asimismo, se ha solicitado a la población estar atentos a sus vecinos más vulnerables, especialmente aquellos que viven solos. La solidaridad comunitaria se presenta como una herramienta esencial para complementar los esfuerzos institucionales en esta lucha contra las inclemencias del tiempo.
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