
En una hazaña que desafía los pronósticos médicos y técnicos, los equipos de búsqueda de Ecuador y República Dominicana lograron localizar y extraer al pequeño Carlos Miguel Gutiérrez a cinco días del doblete sísmico.
El rescate del pequeño Carlos Miguel Gutiérrez, de 12 años, se ha convertido en el mayor símbolo de fe y resistencia tras la tragedia natural en el litoral central. Durante la noche de este lunes 29 de junio, un esfuerzo binacional de alta precisión civil logró extraer con vida al menor, quien sobrevivió de manera milagrosa durante cinco días —unas 120 horas continuas— sepultado bajo las estructuras colapsadas en el sector de Macuto, luego del doble terremoto que sacudió a la región el pasado miércoles 24 de junio.
La hazaña fue confirmada oficialmente a las 8:30 de la noche por el Cuerpo de Bomberos de Quito a través de sus canales digitales, desatando una ola de optimismo entre las delegaciones de salvamento.
“Hace unos minutos, tras horas de labores, nuestro equipo USAR ECU-01, en coordinación con el equipo de República Dominicana, logró rescatar con vida a Carlos, de 12 años. Cinco días después del sismo, encontrar señales de vida es el mayor impulso para seguir adelante”, celebraron las autoridades bomberiles ecuatorianas.
Un hito que desafía las estadísticas
El caso de Carlos Miguel marca un punto de inflexión en los protocolos de emergencia, al transformarse formalmente en el ciudadano con mayor tiempo de supervivencia bajo estructuras colapsadas reportado desde que inició la crisis sísmica. Este desenlace ha reavivado las fuerzas de los brigadistas internacionales, quienes ratificaron su compromiso de no suspender las operaciones de rastreo en el terreno.
Coordinación multidisciplinaria: En el rescate cooperaron de la mano especialistas de Ecuador, República Dominicana y Venezuela.
Enfoque humanitario: Los rescatistas insistieron en que, mientras existan márgenes mínimos de posibilidad, se mantendrán activos en las zonas de desastre.
«Luchar sin descanso»
El jefe del cuerpo de bomberos de la capital ecuatoriana, Esteban Cárdenas Varela, dedicó un emotivo mensaje de reconocimiento al personal desplegado, resaltando el valor de la constancia en escenarios de catástrofe y la hermandad demostrada entre las naciones cooperantes.
“Si algo nos queda en medio del desastre es aferrarnos a la vida con esperanza y fe, como hoy lo ha hecho el pequeño Carlos y nuestro equipo (…) Luchar sin descanso, persistir, insistir y jamás desistir es lo único que tenemos en la mente. No duden que estamos trabajando con todas nuestras fuerzas para que un nuevo milagro ocurra”, aseveró el jefe del contingente, concluyendo con orgullo que para salvar vidas «no existen banderas ni fronteras».
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