
Comisiones mixtas de la Guardia Nacional Bolivariana y cuerpos policiales mantienen un intenso rastreo en el municipio Jesús María Semprún para capturar a Cristian González, un adolescente de 17 años que se convirtió en el último prófugo de un grupo de nueve internos que se evadieron violentamente el pasado sábado 11 de julio.
Un intenso despliegue de seguridad se mantiene activo en el Sur del Lago de Maracaibo tras la evasión de nueve reclusos de las instalaciones del Destacamento de Comandos Rurales número 119 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), conocido popularmente como «Mi Ranchito». Las operaciones de búsqueda y captura ejecutadas por comisiones mixtas civiles y militares han dejado hasta el momento un saldo de dos recapturados, seis fallecidos en presuntos enfrentamientos armados y un solo evadido que continúa en fuga.
El único prófugo que resta por localizar fue plenamente identificado por las autoridades como Cristian González, un adolescente de 17 años de edad, por quien se mantiene un estricto cerco de seguridad en toda la jurisdicción fronteriza del municipio Jesús María Semprún.
El balance del operativo de recaptura se dio a conocer luego de que fuentes policiales confirmaran el deceso de tres de los evadidos en un segundo intercambio de disparos con las fuerzas del orden. Estos sujetos respondían a los nombres de José Leonardo Perozo Márquez (37 años), Miguel Ángel Larreal (32) y Víctor Segundo Castillo (27). Previamente, un reporte del periodista de sucesos Lenín Danieri detallaba que, en las primeras horas de rastreo posterior al escape, otros tres reclusos habían resultado abatidos en una balacera inicial, mientras que dos más pudieron ser neutralizados y puestos nuevamente bajo custodia.
La fuga masiva, registrada en el destacamento militar ubicado a lo largo de la carretera Machiques-Colón, quedó registrada en las cámaras de seguridad de la institución. En el material audiovisual difundido públicamente se aprecia el momento exacto en el que un efectivo de la GNB se aproxima a la reja de la celda para abrir el candado de seguridad, instante que fue aprovechado por los internos para abalanzarse sobre él, someterlo a golpes y emprender la huida hacia las zonas boscosas de la localidad.
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