
El sismo, localizado cerca de Calama, movilizó a los servicios de emergencia y se percibió en cuatro regiones del país y en el sur de Perú.
El norte de Chile fue escenario de un fuerte movimiento telúrico que despertó la alarma entre la población y activó los protocolos de emergencia del Gobierno. Un sismo de magnitud 6,9 sacudió con fuerza la zona septentrional del territorio, con un epicentro localizado en las cercanías de la ciudad de Calama, una de las localidades más importantes de la región de Antofagasta. El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta Ante Desastres fue la entidad encargada de emitir los primeros informes oficiales sobre la situación.
De acuerdo con los datos técnicos proporcionados por el Centro Sismológico Nacional, el fenómeno natural se registró exactamente a las 17:52 hora local. Los instrumentos de medición indicaron que el hipocentro del sismo se situó a una profundidad de 114 kilómetros bajo la superficie terrestre. Esta profundidad moderada determinó que la onda sísmica se expandiera con gran intensidad, siendo percibida claramente por los habitantes de las regiones de Arica, Tarapacá, Antofagasta y Atacama.
Monitoreo técnico y réplicas en la zona
La actividad sísmica no cesó de inmediato tras el evento principal. Pocos minutos después del primer impacto, los sismógrafos estatales reportaron la ocurrencia de al menos dos réplicas perceptibles, las cuales alcanzaron magnitudes de 4,3 y 4,0 en la escala local. Ante el temor generalizado de la comunidad costera, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada actuó con rapidez y descartó de forma tajante la posibilidad de un tsunami en las costas chilenas.
La tranquilidad marítima permitió a las autoridades provinciales y regionales concentrar todos sus esfuerzos en la evaluación de la infraestructura terrestre. Las cuadrillas de emergencia iniciaron un monitoreo exhaustivo para identificar posibles fisuras en carreteras, colapsos en puentes o interrupciones en los servicios básicos de agua potable y energía eléctrica. Las primeras inspecciones confirmaron que las redes hospitalarias continuaron operando de manera normal a pesar del fuerte remezón.
Impacto internacional y estado de la población
La magnitud del sismo fue tal que traspasó las fronteras políticas de la región. El movimiento de tierra también se sintió con fuerza en el sur de Perú, lo que obligó al Instituto Nacional de Defensa Civil de ese país a emitir reportes de vigilancia en sus provincias fronterizas. En ambos lados de la línea fronteriza, los comités de operaciones de emergencia se mantuvieron en alerta máxima para coordinar la ayuda logística en caso de ser requerida.
Al ser la minería el motor económico de esta zona de Chile, las empresas del sector activaron de inmediato sus planes de contingencia interna. Los equipos de ingenieros revisaron la estabilidad de los taludes y las instalaciones industriales para garantizar la seguridad de los trabajadores. El reporte final de las autoridades civiles indicó que, afortunadamente, no se registraron personas lesionadas ni daños estructurales graves que lamentar, demostrando una vez más la alta resistencia sísmica de las construcciones en el país austral.
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