
Sumario:
El fallecimiento del maquinista y múltiples heridos en la línea R4 agravan la crisis ferroviaria en España tras la tragedia de Córdoba.
Detalles del impacto en la red de cercanías
Un trágico accidente ferroviario ha conmocionado este martes a la provincia de Barcelona. Un tren de cercanías de la línea R4 de Rodalies, que transportaba a decenas de pasajeros, colisionó violentamente contra un muro que se había derrumbado sobre la vía. El siniestro, ocurrido en las afueras de la capital catalana, se cobró la vida del maquinista del convoy, quien no pudo evitar el impacto contra los escombros que bloqueaban el trayecto.
Tras el choque, la Generalitat de Cataluña activó de inmediato los protocolos de emergencia, movilizando un despliegue masivo de recursos en la zona afectada. La magnitud del accidente obligó a la interrupción total del tráfico ferroviario en este sector, dejando a cientos de usuarios sin servicio mientras los equipos de rescate trabajaban contra reloj para asistir a las víctimas atrapadas en los vagones.
Balance de víctimas y despliegue de emergencias
El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de Cataluña ha confirmado que, además de la víctima mortal, el balance de heridos asciende a quince personas. Según el último informe publicado en la red social X, la situación clínica de los lesionados varía: tres personas se encuentran en estado grave y cinco han sido catalogadas en estado menos grave. Todos los afectados fueron atendidos inicialmente en el lugar antes de ser trasladados a diversos centros hospitalarios.
Para gestionar la crisis, Protección Civil coordinó el despliegue de 20 ambulancias y 37 dotaciones de bomberos, sumando un total de 70 efectivos sobre el terreno. Las labores se centraron en la estabilización de los heridos y en asegurar la infraestructura dañada por el derrumbe del muro, cuya caída está siendo investigada por técnicos de Adif para determinar si las condiciones meteorológicas o la falta de mantenimiento fueron factores determinantes.
Segundo incidente en el tramo de Tordera
Casi de forma simultánea, se registró un segundo incidente en la red ferroviaria catalana, aunque de menores consecuencias. Un tren de la línea RG1 descarriló entre las estaciones de Tordera y Maçanet-Massanes tras chocar contra una roca de grandes dimensiones desprendida sobre la vía. En este convoy viajaban diez pasajeros que, afortunadamente, resultaron ilesos y fueron evacuados de forma segura por los bomberos.
Este segundo evento provocó el corte de circulación en las líneas R1 y RG1, sumando caos logístico a una jornada ya marcada por la tragedia en la R4. La acumulación de incidentes en un corto espacio de tiempo ha puesto bajo la lupa el estado de las infraestructuras en el noreste del país, especialmente tras los recientes episodios de lluvias que han afectado la estabilidad de los terrenos colindantes a las vías.
Luto nacional tras la gran tragedia de Córdoba
Estos sucesos en Barcelona ocurren en un contexto de extrema sensibilidad para el sector ferroviario español. El pasado domingo 18 de enero, el país sufrió uno de sus peores desastres en la vía de alta velocidad a la altura de Adamuz, Córdoba. Aquella colisión frontal entre dos trenes dejó un saldo de 42 fallecidos y más de 150 heridos, de los cuales decenas permanecen aún en estado crítico en hospitales andaluces.
La coincidencia de estos tres accidentes en menos de setenta y dos horas ha generado un intenso debate público sobre la seguridad y la inversión en la red de transporte. Mientras las autoridades judiciales avanzan en las pesquisas sobre el choque de Adamuz, los servicios ferroviarios de Cataluña intentan recuperar la normalidad en una jornada teñida de luto por la pérdida del maquinista en Barcelona.
www.diariorepublica.com



