
Un sobreviviente de la tragedia en La Guaira rinde homenaje a sus seres queridos tras los devastadores sismos del veinticuatro de junio.
El dolor se transformó en resistencia este viernes en Catia La Mar. Leonardo Suárez, un ciudadano venezolano de 29 años, despidió en una emotiva ceremonia fúnebre a su madre, su esposa, sus dos hijas y un sobrino, además de la abuela de su pareja. Todos ellos perdieron la vida debido a los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que azotaron la región el pasado 24 de junio. Entre el duelo y la conmoción, Suárez busca fuerzas para seguir adelante por los dos hijos que le quedan.
El homenaje se llevó a cabo en una playa de la localidad costera de La Guaira, la zona más afectada por los movimientos telúricos. En ese mismo lugar, la madre de Suárez administraba un quiosco familiar. Sobre pequeñas cajas de madera que resguardaban las cenizas de las víctimas, se colocaron retratos de los seis fallecidos. Durante el acto, los presentes rezaron, escucharon la música que le gustaba a la familia y, como cierre, soltaron globos al aire.
Apoyo en medio de la tragedia
Suárez no estuvo solo en este proceso. Unas cuarenta personas lo acompañaron, incluyendo a familiares de su esposa que viajaron desde Maracay, capital del estado Aragua, ubicada a unos 148 kilómetros de distancia. El respaldo comunitario y familiar ha sido el pilar fundamental para el sobreviviente en estos momentos de profunda crisis.
El día del desastre coincidió con el cumpleaños de Suárez y con el feriado nacional de la Batalla de Carabobo. Mientras él se encontraba en una barbería, los sismos provocaron el colapso de su edificio residencial. Al regresar, se encontró con una escena de destrucción total que cambió su vida para siempre.
Un mensaje de fe y consuelo
A pesar del escenario devastador, el sobreviviente logró rescatar a su esposa, Kimberling, quien se encontraba atrapada entre los escombros. Antes de fallecer, ella logró pronunciar unas palabras que hoy sostienen el espíritu de Suárez. El hombre asegura que esas últimas declaraciones le dieron el aliento necesario para afrontar la cruda realidad y mantenerse en pie.
Agradecido por las muestras de afecto de quienes lo rodean, Suárez manifestó que la misericordia divina y el amor de su entorno son sus motores actuales. Asimismo, expresó un doloroso alivio por haber podido recuperar los cuerpos de sus parientes, consciente de que muchas otras familias de la región todavía continúan buscando a sus seres queridos entre las ruinas de los edificios afectados.
www.diariorepublica.com






