
Dos mujeres fueron asesinadas por sus parejas y exparejas en ataques registrados recientemente en Lima y Cúcuta.
La violencia de género sigue cobrando la vida de venezolanas fuera de sus fronteras. En el transcurso de las últimas semanas se registraron dos nuevos feminicidios a manos de sus parejas o exparejas sentimentales en hechos ocurridos en Lima, Perú, y en Cúcuta, Colombia.
Asesinada por un expolicía en Lima
El primer crimen ocurrió en la zona de San Pablo, cerca del mercado 12 de Octubre, en el distrito de Independencia, Lima. La víctima, Adela del Valle Jiménez Romero, de 52 años, fue abordada cerca de las nueve de la noche cuando salió de su residencia a comprar medicamentos para una de sus hijas.
El agresor fue identificado como Manuel Ramos, de 72 años, un suboficial jubilado de la policía peruana que había mantenido una relación sentimental con la víctima. Según familiares, la pareja se encontraba separada debido a las constantes discusiones motivadas por los celos del hombre, quien llevaba más de un mes hostigándola.
Ramos disparó en seis ocasiones contra la mujer, impactándola cuatro veces y causándole la muerte inmediata en la vía pública. Las cámaras de seguridad del sector registraron la huida del atacante. Durante el levantamiento del cadáver, las autoridades hallaron la billetera del homicida en el lugar, lo que facilitó su captura durante la madrugada posterior al crimen.
Ataque con arma blanca en Cúcuta
El segundo hecho violento se reportó en el barrio Villa Nueva de Cúcuta, Colombia. Wuisleidy Milanyelis Chacón Machado, una joven madre de 20 años originaria de Caracas, fue atacada con un arma blanca por su pareja sentimental, identificada como Jhoander Nieves, de nacionalidad colombiana.
Durante una acalorada discusión, la víctima recibió 16 heridas punzocortantes. Tras la alerta emitida por los vecinos del sector, los servicios de emergencia trasladaron a la joven con vida hacia un centro asistencial. A pesar de permanecer 15 días bajo atención médica intensiva, falleció a consecuencia de las graves lesiones sufridas.
La víctima había emigrado a Colombia huyendo de la violencia urbana en Caracas, donde dos de sus hermanos habían sido asesinados años atrás. El agresor fue capturado por la policía colombiana con la indumentaria ensangrentada y puesto a disposición de los organismos judiciales competentes.
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