El joven detrás de ‘Boobstagram’, la red social del ‘millón’ de senos

Publicado el 27 de febrero de 2013

Un francés de 28 años creó el banco de escotes más grande de internet para luchar contra el cáncer.

“Mostrar sus senos en internet es bueno, mostrárselos a un doctor es mejor”, así da la bienvenida Boobstagram.fr. No hace falta ser más sugestivo, bajo esa leyenda, en el encabezado de la página, hay un historial de más de 1.200 fotos de mujeres de todo el mundo que decidieron mostrarle sus senos a un perfecto desconocido y, de paso, a millones de internautas.

Las protagonistas de hoy: una leñadora desabotonada, una piyama de seda, un clásico brasier de encaje negro y una camisa que escota casi hasta el ombligo. Las fotos pertenecen a mujeres de rostro, nombre y origen anónimos, con busto grande, natural y dentro del mismo encuadre: nunca por encima del cuello, nunca por debajo de la cintura.

“Creo que tengo el mejor trabajo del mundo”, dice el personaje detrás de este enorme archivo de senos, el francés Julien GLT. Y no le falta razón: es un dandi de 28 años que apenas en abril del 2011 preparaba una exposición fotográfica con los escotes de sus amigas. Luego, para hacerlo más simpático, publicó el trabajo en su blog y de inmediato comenzó a recibir fotos similares desde todo el mundo. Fue tal la acogida que no tuvo otra que dejar su trabajo como cocinero amateur y empezar una aventura llamada Boobstagram.

Senos, un modelo de éxito redondo

Llegan miles de fotos diariamente, pero no todas se publican. Dedica buena parte de su día a revisar con detalle, una a una, cada imagen que llega. “Tenemos cierto nivel”, explica, “cero pezones expuestos, ni sexismo, miedo, moralismo o cosas sucias”. Además, Julien se ocupa de darles el ‘gram’ a las imágenes, es decir, el estilo ‘vintage’ de fotolavado que tanto popularizó Instagram. De esa labor, que muchos hombres seguro envidiarían, Julien encontró una causa noble para no solo ‘mostrar por mostrar’.

Mensualmente, junto a su amigo Lionel Pourtau, Boobstagram organiza una fiesta con usuarios, aliados y patrocinadores donde recoge fondos para fundaciones como ‘La Ligue Contre Le Cancer’. En la primera fiesta recaudaron unos 1.500 euros. Además, las fotos favoritas del blog se imprimen en camisetas y se venden hasta por 39 euros, unos 94 mil pesos.

Aunque explica que “el sitio solo está hecho para que la gente sea más sensible sobre el Cáncer de Seno y cómo prevenirlo”, ya es consciente de que puede estar parado sobre una mina de oro.

Los fondos que hasta ahora obtuvo con su emulador de Instagram le permitirá crear un nuevo sitio web –por ahora usa la plataforma Tumblr-, del que dice, ofrecerá tantos ‘gadgets’ como sea posible para conseguir donantes. Su explicación es elocuente: “entre más dinero ganemos con los senos, más beneficiaremos a las organizaciones”.

Un día en el “mejor trabajo del mundo”

Julien llega todas las mañanas como a cualquier otro trabajo. Permanece solo durante casi todo el día y eventualmente recibe la ayuda de amigos empleados por Boobstagram en calidad de voluntarios. Tiene tres computadores de escritorio, varias máquinas para un taller de confección, muchas comidas y bebidas. Es su propio jefe y no tiene horario, pero no son necesariamente buenas noticias: a su correo llegan miles de fotos desde todos los rincones del mundo y eso se traduce en una jornada continua de 24 horas.

Durante el día maneja las cuentas de Boobstagram en Twitter, Instagram, Tumblr y Pinterest. Esa combinación demanda su completa atención en el móvil y el computador portátil, en ambos, la manzanita fue reemplazada por el sticker de Boobstagram. El logo, de hecho, está en todas partes. Por ejemplo, en las vigas de su ‘loft’ se parodia el famoso eslogan británico “Keep Calm & Carry on” por “Keep Calm & Save your Boobs”.

Cuando la jornada lo pone a prueba no la pasa en un sofá estrecho ni mucho menos. Los números de Boobstagram le han dado para adaptar un apartamento en París en una moderna oficina de dos plantas, con taller para varias personas, áreas de descanso, bar, dispensador de dulces y, más temprano que tarde, jardín zen.

Julien ya perdió la cuenta de las cosas curiosas que ha tenido que ver en estos meses, es apenas natural para un hombre ‘pintoso’ que recibe fotos de mujeres sin prejuicios las 24 horas del día.

En su anecdotario cuenta que con mucha frecuencia recibe fotos de pechos de hombres. No le molesta, por el contrario. Dice que “no debe olvidarse que el 1% de los hombres puede sufrir cáncer de mama”, y por ello publica el mismo porcentaje de fotos masculinas en su Boobstagram.

También recuerda a Diana, a quien guardó en sus ‘Favoritos’ por este mensaje: “Saludos, soy colombiana y estoy muy preocupada por no ver senos pequeños. Quiero ayudar a esta causa con los míos porque son hermosos”, dice la postal que incluye a la chica en colorida lencería.

Aunque no todo lo que recibe es simpático, no son las decenas de obscenidades lo que lo perturban. A menudo, al correo de Boobstagram llegan fotos de víctimas y familiares del cáncer de seno. “Es definitivamente lo que más me toca”, confiesa Julien. No es una causa ajena, en su familia la enfermedad lo tocó de cerca.

El nuevo Boobstagram

Lo que viene para Boobstagram no solo son más fotos de escotes. Julien sabe que necesita posicionar el mensaje de prevención y sensibilidad antes de que los senos de Boobstagram se conviertan en paisaje exclusivo para hombres, que paradójicamente, no son su ‘target’.

Pudo adelantar que pronto la página contará con un foro en el que un médico resolverá todas las dudas sobre el Cáncer de Seno, además de asesorar en el correcto examen y diagnóstico.

Dice que financieramente va bien. Que cuando habló con sus padres no lo entendieron, pero ahora lo ven en la prensa mundial y dicen sentirse orgullosos. Tienen motivos, hoy Julien es el CEO de una de las redes sociales más virales y con mayor crecimiento.

Vía ElTiempo.com

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