Hallan en México una lagartija que vivió hace 23 millones de años preservada en ámbar

Publicado el 5 de julio de 2013

iCientíficos mexicanos estudian una lagartija completa que conserva restos de tejido blando, preservada en ámbar, y que de forma preliminar ha sido identificada como una nueva especie del género Anolis, que vivió hace unos 23 millones de años.

La pequeña pieza de ámbar amarillo, con forma de trapezoide, que encierra el esqueleto, fue hallada hace varios meses en los yacimientos de Simojovel, en norte del estado sudoriental de Chiapas, y desde entonces está en estudio.

La resina fósil suele contener restos pequeños de plantas y animales, pero es raro encontrar vertebrados completos como el que está en exhibición y bajo resguardo del Museo del Ámbar en el Exconvento de La Merced en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Francisco Riquelme, del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destacó que se trata de “un animal completo y articulado, que preserva además restos de tejido blando y piel”.

“Este ejemplar se encuentra bajo estudio taxonómico por paleontólogos de la UNAM. Como un avance preliminar, se ha identificado como una nueva especie del género Anolis, una lagartija arborícola del ámbar de Chiapas”, explicó el científico.

Una zona con yacimientos de ámbar

Detalló que los numerosos yacimientos de ámbar de este estado “constituyen una localidad de conservación fósil excepcional, la cual representa una de las más grandes acumulaciones de resina fósil del mundo y uno de los depósitos mejor preservados de plantas y animales fósiles relacionados a una biota de un bosque subtropical”.

El experto enfatizó el inusual hallazgo del pequeño vertebrado, de aproximadamente 4,5 por 1,3 centímetros, bautizado como ‘Luna’, que se presume pertenece al género Anolis.

Ese grupo taxonómico incluye lagartijas vivas de Chiapas de las especies Anolis pygmaeus y Anolis cristifer, entre otras, así como otros pequeños reptiles endémicos de América aún abundantes en zonas tropicales.

Riquelme dijo que en 1965 se documentó una primera especie de este grupo en el ámbar de Chiapas a partir de un trabajo de identificación realizado por James D. Lazell, del Museo de Zoología Comparada en Cambridge (EE UU), aunque de ese ejemplar “solamente se recuperaron restos de la cadera y las patas traseras”.

“Se le conoce con el nombre específico de Anolis electrum y permanece catalogado en la colección de la Universidad de California en Berkeley”, abundó.

Se conoce poco de esta especie

Con ‘Luna’ suman ya tres los ejemplares de estos pequeños saurios de los que se sabe han sido encontrados en la última década en Chiapas, de los que hay pocos registros científicos, informó a su vez Gerardo Carbot, responsable del Museo de Paleontología del estado.

Carbot destacó que debido a que el ámbar se origina de una resina pegajosa, a veces atrapa y conserva organismos, permitiendo su estudio.

“A partir de ello se han podido hacer reconstrucciones muy acertadas de estructuras y determinar relaciones biogenéticas y biogeográficas”, expuso.

Explicó que los ejemplares descubiertos en Chiapas tienen un mínimo de 23 millones de años, ya que esa es la antigüedad del ámbar que se extrae de yacimientos en los municipios de Simojovel, Huitihupan, El Bosque, Pueblo Nuevo, Palenque, Totolapa y Malpaso.

En el Museo del Ámbar se exhiben más de 350 luminosas piezas preciosas por su tallado o invaluables por el contenido de insectos, arañas, musgos, esporas, hongos, agua, gusanos o crustáceos.

 

Vía News Republic

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