
Centenas de feligreses encendieron velas en la plazoleta de la Chinita en una emotiva vigilia por los afectados de la tragedia sísmica, mientras la región desborda sus centros de acopio en respaldo a los operativos donde ya trabajan más de 3.300 rescatistas internacionales.
Bajo una atmósfera de profunda devoción y recogimiento, las luces de la plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá iluminaron la noche de este martes 30 de junio. Decenas de marabinos se congregaron en el corazón de la capital zuliana para celebrar una vigilia de oración dedicada a las víctimas del devastador doble terremoto que sacudió al territorio nacional el pasado miércoles 24 de junio.
El Santuario mariano, a través de sus plataformas digitales, reflejó el sentir de la feligresía en estos momentos de crisis nacional:
“Con vela y camándula en mano, nos unimos en oración sincera por nuestra amada nación, pidiendo especialmente por las familias, los heridos y el eterno descanso de los fallecidos ante las dificultades recientes”.
Durante el encuentro, los asistentes elevaron plegarias a Dios y a la Virgen de la Chiquinquirá, pidiendo consuelo para quienes lo perdieron todo, fortaleza para los miles de heridos y el descanso eterno de las víctimas fatales. Los testimonios recogidos en el lugar evidenciaron el dolor colectivo; una de las devotas locales afirmó encender su vela «por todos aquellos que perdieron a un ser querido, con la promesa de volverse a encontrar».
Otro de los participantes enfocó su oración en la población más vulnerable: “El principal motivo hoy es encender una vela por todos esos niños que han perdido, no solamente el pilar de su infraestructura, de su casa, sino el pilar de su vida, los cuales son sus padres”.
Un puente de ayuda desde el occidente
Más allá de las plegarias, el pueblo zuliano ha canalizado su consternación a través de una masiva respuesta humanitaria. Diversos centros de acopio en el estado reportan una alta afluencia de ciudadanos que acuden a donar medicamentos, ropa, alimentos no perecederos e insumos de primera necesidad para mitigar el sufrimiento en el centro del país.
El desastre —provocado por dos brutales sismos de magnitudes 7.5 y 7.2 que ocurrieron con una diferencia de apenas 39 segundos— ha golpeado con especial severidad a Caracas y al estado La Guaira, este último bajo declaratoria oficial de zona de desastre.
El reporte oficial más reciente fija una cifra devastadora de 1.943 fallecidos y 10.571 heridos, además de dejar a miles de personas en la indigencia. Para hacer frente a esta catástrofe, una coalición internacional coordinada por la ONU, que agrupa a más de 3.300 rescatistas provenientes de 27 naciones, trabaja sin descanso sobre el terreno en una angustiosa carrera contra el tiempo para hallar sobrevivientes bajo las estructuras colapsadas.
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