
El conjunto inglés sentencia la eliminatoria con una exhibición histórica de Anthony Gordon, quien anotó cuatro goles en la primera mitad.
Un vendaval inglés en territorio azerbaiyano
El Newcastle United ha dejado prácticamente sellado su pasaporte a los octavos de final de la UEFA Champions League tras una exhibición de poderío ofensivo en Bakú. El equipo dirigido por Eddie Howe no dio margen a la sorpresa y se impuso con un contundente 6-1 al Qarabağ FK, en un encuentro donde la efectividad de sus atacantes y la solidez táctica marcaron una diferencia abismal desde el pitido inicial.
La intensidad de las «urracas» sorprendió a los locales, que se vieron superados por la presión alta y las transiciones veloces del equipo británico. Apenas habían transcurrido tres minutos de juego cuando el marcador se estrenó, estableciendo una tónica que se mantendría durante todo el primer tiempo. El planteamiento estratégico del Newcastle funcionó a la perfección, aprovechando cada espacio concedido por la defensa del Qarabag para generar peligro constante.
La noche mágica de Anthony Gordon
La gran figura del encuentro fue, sin lugar a dudas, Anthony Gordon. El atacante inglés firmó una actuación que quedará en los libros de historia del club al anotar cuatro goles en apenas cuarenta y cinco minutos. El festival comenzó temprano, tras aprovechar un preciso pase en profundidad de Dan Burn que Gordon definió con un disparo raso y colocado.
Poco después, Malick Thiaw amplió la ventaja con un soberbio cabezazo tras un centro milimétrico de Kieran Trippier. Sin embargo, el protagonismo absoluto volvió a Gordon, quien demostró una frialdad absoluta de cara al arco. El tercer tanto llegó desde los once metros tras una mano clara dentro del área, y el cuarto se produjo tras un error defensivo que permitió al delantero eludir al portero y definir a puerta vacía. Antes de irse al descanso, Gordon cerró su cuenta personal con otro penalti ejecutado con maestría, firmando así su décimo tanto en la competición.
Reacción local y sentencia definitiva
En la reanudación, el Qarabag intentó lavar su imagen ante su afición y mostró una versión más combativa. El guardameta polaco Mateusz Kochalski fue clave para evitar que la goleada fuera aún más escandalosa, interviniendo con éxito en tres ocasiones claras de gol. Gracias a ese empuje, Elvin Jafarguliyev logró descontar para el cuadro local con un potente remate cruzado que superó la estirada de Nick Pope, encendiendo brevemente el ánimo en las gradas.
No obstante, cualquier esperanza de remontada heroica fue neutralizada rápidamente. El Newcastle recuperó el control del centro del campo y durmió el partido a través de la posesión. La guinda del pastel la puso Jacob Murphy, quien selló el 6-1 definitivo con un disparo desde fuera del área que, tras un ligero desvío, terminó en el fondo de las mallas. Con este resultado, el partido de vuelta en St. James’ Park se perfila como un trámite para un Newcastle que ya sueña con los cruces directos de la máxima competición europea.
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