
La falta de puntería condena al conjunto azulgrana en un derbi catalán vibrante que deja la cima en manos blancas.
Un dominio estéril en el área rival
El fútbol suele ser un deporte de efectividad más que de estadísticas, y lo sucedido en el césped fue la prueba fehaciente de ello. El Barcelona saltó al campo con la intención de reafirmar su posición en lo más alto de la tabla, desplegando un juego asociativo que asfixió al Girona durante gran parte del encuentro. Sin embargo, la posesión y el volumen de juego no se tradujeron en goles. A pesar de generar una cantidad ingente de oportunidades, el equipo local se encontró con un muro defensivo y una falta de acierto que terminaría costándole muy caro al finalizar los noventa minutos.
La ofensiva liderada por los atacantes blaugranas fue constante, pero careció de la calma necesaria en el último toque. Los remates se sucedían uno tras otro, pero la dirección no era la correcta o la intervención de la zaga visitante lograba desviar el peligro en el momento justo. Esta incapacidad para cerrar el partido cuando tenían el control total permitió que su rival se mantuviera con vida y con la esperanza de dar la sorpresa.
El Girona castiga con máxima efectividad
Mientras el Barcelona perdonaba, el Girona demostró por qué es uno de los equipos más competitivos de la temporada. Con un planteamiento ordenado y una capacidad de resistencia envidiable, los visitantes supieron sufrir y esperar su oportunidad. No necesitaron de un dominio abrumador para lastimar la portería contraria; les bastó con transiciones rápidas y una contundencia quirúrgica para poner el 2-1 definitivo en el marcador.
El golpe fue doble para los dirigidos por el técnico azulgrana, ya que la derrota no solo significa perder tres puntos en casa, sino también entregar el liderato de la competición al Real Madrid. El conjunto blanco, que no ha fallado en sus compromisos recientes, aprovecha este tropiezo para escalar a la primera posición, dejando al Barcelona en una situación de persecución que añade presión extra para las próximas jornadas de liga.
Un calendario exigente para ambos conjuntos
Tras el pitido final, el Barcelona registra una estadística preocupante de 25 remates totales con apenas un gol a su favor. Este déficit de efectividad será el principal punto a trabajar en los entrenamientos de la semana, especialmente considerando que la lucha por el título no permite más concesiones. La afición se retiró con un sabor amargo, entendiendo que se dejó escapar una oportunidad de oro para consolidar el proyecto en la cima.
Mirando hacia el futuro inmediato, el Girona buscará mantener esta inercia positiva cuando visite al Alavés en la próxima jornada. El equipo revelación quiere demostrar que su victoria no fue casualidad y que tienen los argumentos necesarios para pelear en la zona alta. Por su parte, el Barcelona tendrá la oportunidad de redimirse ante su gente cuando reciba al Levante. Los blaugranas están obligados a sumar de a tres para no permitir que el Real Madrid se escape en la clasificación general.
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