
La escuadra venezolana remontó una desventaja de ocho carreras para coronarse frente a su afición en un duelo histórico contra Colombia.
Los Navegantes del Magallanes, actuales monarcas de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, escribieron una nueva página dorada en su historia al alzarse con el trofeo de la segunda edición de la Serie de las Américas. En un encuentro que desafió toda lógica deportiva, el equipo turco logró imponerse 10-9 ante los Caimanes de Barranquilla, representantes de Colombia, en un choque que mantuvo en vilo a los miles de aficionados presentes en el estadio.
Una remontada que parecía imposible para la nave
El inicio del encuentro fue una pesadilla para el pitcheo local. La ofensiva de los Caimanes de Barranquilla saltó al terreno con una agresividad implacable, castigando cada error de los lanzadores venezolanos. Al llegar a la parte alta del quinto episodio, la pizarra reflejaba un abrumador 9-1 a favor de los visitantes. El silencio se apoderó de las tribunas mientras el equipo colombiano celebraba lo que parecía ser una victoria segura y un título inminente en territorio ajeno.
Sin embargo, el espíritu del Magallanes, conocido por su capacidad de reacción en momentos de máxima presión, comenzó a manifestarse. La chispa se encendió en la baja del quinto capítulo, cuando la rotación de bateadores logró descifrar los envíos del abridor rival, recortando distancias de forma progresiva y devolviendo la esperanza a la fanaticada valenciana.
Temple y garra en los episodios decisivos
El relevo de los Navegantes fue fundamental para detener la hemorragia de carreras y permitir que la ofensiva hiciera su trabajo. Con una combinación de disciplina en el plato y batazos oportunos en los callejones, el Magallanes fue descontando la diferencia entrada tras entrada. El clímax llegó en los episodios finales, donde la presión cambió de bando y los errores defensivos de los Caimanes permitieron que la paridad se asomara en el marcador.
Con la pizarra 10-9 a su favor tras una épica remontada, el cerrador del equipo venezolano selló la victoria retirando a los últimos bateadores con autoridad. Este triunfo no solo reafirma la jerarquía del beisbol venezolano en la región, sino que consolida al Magallanes como un referente internacional tras hacer respetar su casa en una final inolvidable. El trofeo de la Serie de las Américas ahora descansa en las vitrinas del equipo más ganador del Caribe.
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