
El periodismo deportivo venezolano se encuentra de luto tras confirmarse la partida de una de sus figuras más emblemáticas. Este viernes 13 de febrero de 2026, falleció Humberto Acosta, un hombre que no solo reportó sobre el diamante, sino que elevó la crónica de béisbol a la categoría de arte. Su carrera, que superó las cuatro décadas, se erigió como el estándar de oro para entender el juego más allá de los números, priorizando siempre la técnica, la historia y la decencia humana.
Un comienzo marcado por la excelencia en El Nacional
La trayectoria de Acosta comenzó a forjarse en 1978, cuando ingresó a la redacción del diario El Nacional. En aquel entonces, el periodismo impreso era el corazón de la opinión pública, y Humberto pronto destacó por una pluma que se alejaba del sensacionalismo. Durante más de 30 años en esa casa editorial, construyó un vínculo indestructible con el lector. Su capacidad para desmenuzar un partido de nueve entradas y convertirlo en una historia fascinante lo llevó a ser respetado tanto por los jugadores en el vestuario como por los fanáticos en la grada.
Posteriormente, su talento se trasladó a las páginas de Meridiano, donde continuó demostrando que el análisis deportivo no estaba reñido con la buena escritura. Su mítica columna titulada Tripleplay se convirtió en un ritual matutino para miles de venezolanos. En ese espacio, Acosta analizaba las rachas de Andrés Galarraga o la precisión de Johan Santana con una visión humanista que pocos lograban alcanzar, fusionando la frialdad de la estadística con la calidez del relato biográfico.
La voz inolvidable del circuito radial caraquista
Más allá del papel, Humberto Acosta fue una presencia constante en los hogares venezolanos a través de las ondas hertzianas. Desde 1987, se integró como comentarista emblemático del circuito radial de los Leones del Caracas. Su voz, pausada y reflexiva, era el contrapunto perfecto para la emoción de la narración en vivo. No buscaba el protagonismo; su meta era explicar el porqué de cada jugada, educando a la audiencia sobre las sutilezas estratégicas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional.
Su labor no se limitó al ámbito local. Participó en transmisiones televisivas de Series del Caribe y Grandes Ligas, aportando siempre un contexto histórico que enriquecía la experiencia del espectador. Para Humberto, el béisbol era un lenguaje universal que merecía ser hablado con propiedad y respeto por el idioma.
Un mentor para las nuevas generaciones de cronistas
El legado de Acosta trasciende sus propios artículos y comentarios. Dentro de las redacciones, se le conocía simplemente como el maestro. Fue un mentor generoso, siempre dispuesto a corregir un adjetivo mal puesto o a compartir una anécdota que ilustrara la ética profesional. Comunicadores que hoy lideran la fuente deportiva en diversos medios internacionales reconocen en él la influencia principal de su formación.
En el año 2007, su labor fue reconocida con el Premio Nacional de Periodismo, un galardón que recibió con la misma humildad con la que siempre trabajó. En los últimos años, aunque enfrentó diversos problemas de salud con una valentía admirable, nunca perdió el contacto con su pasión ni con sus colegas.
El último adiós a un caballero del diamante
La noticia de su fallecimiento ha generado una ola de tributos de instituciones como la liga venezolana y equipos rivales, así como de colegas de la talla de Mari Montes y Fernando Arreaza. Todos coinciden en que con su partida desaparece una forma de hacer periodismo basada en la caballerosidad. Humberto Acosta no solo escribió sobre el juego de pelota; él ayudó a construir la identidad deportiva de un país que hoy lo despide con profunda gratitud.
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