
El comisario europeo de Deporte, Glenn Micallef, responde con firmeza a las declaraciones de Gianni Infantino, rechazando la normalización de Rusia en el fútbol internacional mientras persista el conflicto en Ucrania.
La tensión entre los organismos políticos europeos y las instituciones deportivas internacionales ha alcanzado un nuevo punto crítico. Glenn Micallef, comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, ha manifestado una oposición tajante ante las recientes intenciones de la FIFA de suavizar las sanciones impuestas al fútbol ruso. Esta confrontación surge tras las declaraciones de Gianni Infantino, presidente del máximo organismo del fútbol mundial, quien sugirió una apertura progresiva para los equipos de la federación rusa.
Un choque de posturas sobre los valores deportivos
El origen del conflicto dialéctico se sitúa en una reciente entrevista concedida por Infantino a la cadena Sky. En dicha intervención, el dirigente suizo argumentó que el veto impuesto desde 2022 no ha logrado resultados tangibles y que es necesario permitir, al menos, que los menores rusos compitan en categorías inferiores para fomentar la integración. Sin embargo, para la Comisión Europea, esta visión ignora la dimensión simbólica y ética del deporte en el contexto de una agresión militar activa.
Micallef, utilizando sus canales oficiales, recordó que el deporte no es una actividad aislada de la realidad social y política. Para el comisario maltés, permitir el regreso de los equipos rusos bajo cualquier pretexto supone una normalización inaceptable. El representante europeo subrayó que banderas e himnos no son meros accesorios decorativos, sino símbolos que representan las acciones de un Estado. En este sentido, la postura de Bruselas es clara: la seguridad pública y el respeto a los derechos humanos están por encima de cualquier interés competitivo.
El impacto de la normalización en el modelo europeo
La preocupación de la Unión Europea no se limita solo al fútbol, sino que se extiende a la integridad de todo el ecosistema deportivo. Micallef ha instado a las federaciones y a los Estados miembros a mantener un frente unido para establecer límites claros sobre lo que es tolerable. Según el comisario, la readmisión de deportistas de un país agresor sin cambios sustanciales en la situación geopolítica enviaría un mensaje de impunidad que socava los valores de solidaridad y responsabilidad que definen el Modelo Europeo del Deporte.
A medida que se acercan eventos de gran magnitud, como los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026, la presión sobre los organismos deportivos para tomar decisiones coherentes aumenta. La Comisión Europea defiende que el diálogo debe incluir no solo a directivos, sino también a aficionados y sindicatos, garantizando que el deporte siga siendo un vehículo de paz y no una herramienta de propaganda.
Firmeza ante las negociaciones internacionales
La réplica de Micallef a Infantino concluye con una advertencia sobre la naturaleza de los principios fundamentales. Mientras la FIFA busca vías pragmáticas para reintegrar a uno de sus miembros, la Comisión Europea enfatiza que existen aspectos de la ética internacional que no pueden someterse a negociación. La seguridad de los atletas y el reconocimiento del dolor causado por la guerra siguen siendo los pilares que impiden, por ahora, el regreso de Rusia a las canchas europeas.
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