
El veterano lanzador derecho no logra asegurar su puesto en el roster del día inaugural tras una pretemporada de altibajos en Florida.
El reinicio de la trayectoria profesional de Mike Clevinger con los Piratas de Pittsburgh tendrá que esperar, al menos desde la plataforma de las Grandes Ligas. La gerencia del club anunció oficialmente el lunes la reasignación del experimentado lanzador diestro a su campamento de ligas menores, confirmando que el jugador de 35 años no formará parte del equipo principal para el inicio de la campaña regular.
Un rendimiento insuficiente durante los entrenamientos primaverales
Clevinger, quien se unió a la organización a principios de febrero bajo un contrato de ligas menores con invitación al entrenamiento primaveral, buscaba demostrar que aún conserva la forma que lo convirtió en un brazo dominante hace un lustro. Sin embargo, los resultados en el diamante no fueron lo suficientemente sólidos para convencer al cuerpo técnico liderado por la gerencia de Pittsburgh.
Durante su estancia en la Liga de la Toronja, el derecho registró una marca de una victoria sin derrotas, pero su efectividad se elevó hasta los 5.02 puntos. En un total de 14 entradas y un tercio de labor, permitió un flujo constante de corredores en las bases, aunque logró recetar 15 ponches. Su participación fue híbrida, alternando dos aperturas con dos apariciones desde el bullpen, un rol que el equipo valoraba para su posible polivalencia en el cuerpo de lanzadores.
El historial de lesiones y la búsqueda de consistencia
A pesar de contar con un récord histórico respetable de 60 victorias y 44 derrotas, con una efectividad acumulada de 3.55 a lo largo de nueve temporadas en Las Mayores, el paso de Clevinger por equipos como Cleveland, San Diego y los White Sox de Chicago ha estado marcado por la irregularidad física. Las últimas temporadas han sido un desafío constante para el lanzador, quien ha tenido que lidiar con diversas lesiones que mermaron su velocidad y control.
El año pasado, mientras formaba parte de los White Sox, el serpentinero enfrentó dificultades similares que lo llevaron a ser relegado al bullpen. No obstante, mostró destellos de resiliencia al recuperar su nivel en la sucursal Triple-A de Charlotte, donde finalizó con un récord de 7-3 y una efectividad de 4.20 en 22 aperturas. Esa capacidad de recuperación es la que los Piratas esperan ver nuevamente en las menores antes de considerar un ascenso al equipo grande.
La configuración del roster de pitcheo de los Piratas
La decisión de enviar a Clevinger a las sucursales responde también al exceso de talento joven y a la solidez de otras piezas en el campamento. El equipo ha decidido otorgar el puesto de quinto abridor a Carmen Mlodzinski, mientras que las funciones de relevo intermedio y largo quedarán en manos del mexicano José Urquidy y del zurdo Hunter Barco.
Actualmente, la rotación de Pittsburgh se perfila como una de las más interesantes de la liga, encabezada por Paul Skenes, actual ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional. Acompañan a la joven estrella el veterano Mitch Keller y el prometedor novato Bubba Chandler, quien dejó una grata impresión al cierre de la temporada anterior. Para Clevinger, el camino de regreso a la gran carpa implica ahora demostrar dominio absoluto en las ligas menores para servir como profundidad ante cualquier eventualidad en el staff de pitcheo.
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