
La final de la UEFA Champions League es uno de los partidos más esperados del año, y esta temporada enfrentará a dos equipos de un mismo país, un hecho que se ha repetido ocho veces en los 65 años de historia de la máxima competición europea.
Manchester City y Chelsea son los dos conjuntos en liza. Como ambos clubes forman parte del grupo fundador de la fallida Superliga europea, muchos aficionados hubieran preferido que la final la disputaran otros equipos, pero lo cierto es que uno de ellos alzará el famoso trofeo el próximo 29 de mayo.
El encuentro promete grandes dosis de emoción, como cada vez que se enfrentan dos equipos de un mismo país. En este artículo analizaremos lo que ocurrió en las siete ocasiones anteriores.
Real Madrid – Valencia (1999-2000)
La primera final del nuevo milenio, y la primera entre equipos de un mismo país, enfrentó al Real Madrid y al Valencia, que se estrenaba en una final continental.
Fernando Morientes siempre fue un jugador discutido en el Real Madrid, que llegó a cederlo al Liverpool y al Mónaco, un destino donde es más fácil ver a un futbolista jugando a la ruleta en el casino que en la final de una competición europea. Sin embargo, en esta final, el jugador español abrió el marcador con un certero cabezazo. Su compañero Steve McManaman, primer inglés en ganar un trofeo con un equipo extranjero, amplió la diferencia en la segunda mitad con una espectacular volea.
Y una leyenda del club como Raúl redondeó el marcador poco después para darle al Real Madrid su octavo entorchado europeo. Ahora bien, como también fue el primer título de Vicente del Bosque en el banquillo blanco, podríamos decir que fue una final de primeras veces.
Milan – Juventus (2002-2003)
La primera final italiana no destacó por su fútbol de ataque: el partido acabó 0-0 tras 120 minutos y se decidió en la tanda de penales. La falta de goles se compensó, eso sí, con emoción y polémica.
En primer lugar, el árbitro asistente anuló un gol de Andriy Shevchenko para el Milan al considerar que su compañero Rui Costa bloqueaba la visión del portero, cosa que las repeticiones se encargaron de desmentir. Posteriormente, cuando el partido estaba abocado a los penales, el cansancio y las lesiones aparecieron en escena, hasta el punto de que la Juventus acabó el partido con un hombre menos.
La tanda de penales tampoco estuvo exenta de polémica, ya que Dida se adelantó mucho en los disparos de la Juventus, cosa que le sirvió para detener hasta tres lanzamientos y darle al Milan su sexta Copa de Europa.
Manchester United – Chelsea (2007-2008)
La primera final inglesa supuso un motivo de orgullo para el país, aunque el famoso resbalón de John Terry sigue siendo lo más recordado del encuentro a día de hoy.
El partido no tuvo mucha historia. Cristiano Ronaldo abrió el marcador con un tanto que lo convirtió en el máximo artillero del torneo, pero Frank Lampard empató para el Chelsea antes del descanso. En la segunda mitad, la expulsión de Didier Drogba por abofetear a Nemanja Vidic hizo que el United llevara el peso del partido.
Sin embargo, el Chelsea consiguió llegar vivo hasta la tanda de penales, en la que el resbalón de su capitán y el fallo de Nicolas Anelka fueron definitivos para que los diablos rojos de Sir Alex Ferguson se hicieran con su segunda UEFA Champions League.
Bayern de Múnich – Borussia Dortmund (2012-2013)
Der Klassiker, como se conoce a este partido por la rivalidad existente entre ambos clubes, escribió un nuevo capítulo en la final de 2013. Aunque era la décima final a la que llegaba el Bayern y apenas la segunda del Dortmund, los negriamarillos salieron en tromba y dominaron la primera media hora de partido, en la que Manuel Neuer tuvo que emplearse a fondo para mantener la portería imbatida.
La historia cambió en la segunda mitad: el conjunto bávaro se hizo con las riendas del encuentro y Mario Mandžukić adelantó al Bayern con un disparo certero. Aunque el Dortmund consiguió empatar de penal poco después, Arjen Robben se encargaría de darle el título al conjunto muniqués con un tanto en el último minuto.
Real Madrid – Atlético de Madrid (2013-2014 y 2015-2016)
El fútbol español dominó de tal manera la escena europea entre 2009 y 2019 que logró ganar la codiciada UEFA Champions League en siete de las diez ocasiones que se disputó en dicho período, a lo que hay que sumar los dos títulos de Campeón de Europa y el ansiado título de Campeón del Mundo que levantó la selección española en la época.
El nivel de los equipos de Madrid fue tan alto que jugaron dos finales de UCL en tres años. La primera se recordará por los tres goles que se marcaron en la prórroga, los tres del Real Madrid. Tras un apretado encuentro en el que Godín adelantó a los rojiblancos, la balanza se decantó claramente del lado del conjunto merengue después de que Sergio Ramos empatara el partido en el último suspiro del tiempo reglamentario. El alargue solo sirvió para que los blancos barrieran a su rival y sumaran un nuevo título para sus vitrinas.
La final de 2016 fue menos dramática, pero el Real Madrid necesitó la tanda de penales para doblegar la resistencia rojiblanca. El partido supuso la introducción de la tecnología del ojo de halcón, que no sirvió para anular el gol en fuera de juego de Sergio Ramos que abrió el marcador y contribuyó a la victoria del conjunto merengue.
Liverpool – Tottenham Hotspurs (2018-2019)
El VAR se introdujo en el fútbol europeo en la temporada 2019-20, pero quizá habría sido necesario en la final de 2019 que enfrentó a Liverpool y Tottenham Hotspurs.
Mo Salah adelantó a los Reds en el marcador con el segundo gol más rápido en la historia de las finales, antes de que una aficionada invadiera el campo ataviada con un bañador con publicidad de Vitaly Zdorovetskiy. El resto del partido discurrió por los cauces habituales, hasta que Divock Origi logró el tanto que selló la victoria del Liverpool y certificó su sexto entorchado europeo.
El Liverpool acabaría ganando también la Copa Mundial de Clubes de la FIFA al año siguiente, un torneo que tanto Manchester City como Chelsea sueñan con jugar la temporada que viene.




