
El astro nipón conectó un cuadrangular decisivo en el triunfo ocho a seis, consolidando el liderato de su selección en el Grupo C del Clásico Mundial.
El Tokyo Dome fue testigo de uno de los enfrentamientos más intensos en la historia reciente del Clásico Mundial de béisbol. En un duelo cargado de rivalidad y estrategia, la selección de Japón logró imponerse a su similar de Corea del Sur con un marcador final de ocho carreras por seis. La figura central del encuentro fue, una vez más, Shohei Ohtani, quien demostró por qué es considerado el jugador más determinante del planeta al guiar a su equipo hacia su segunda victoria consecutiva en el torneo internacional.
El partido comenzó con una dosis de dramatismo que silenció a las gradas niponas. Los bateadores de Corea del Sur salieron con una agresividad notable, aprovechando las imprecisiones del pitcheo abridor japonés. En apenas la primera entrada, el conjunto coreano logró fabricar tres carreras, dejando claro que no serían un rival sencillo para los vigentes campeones. La resiliencia surcoreana puso a prueba la templanza de Japón, que se vio obligado a remontar desde muy temprano en el cronómetro del juego.
La respuesta de los locales no se hizo esperar. Seiya Suzuki, una de las piezas fundamentales en el esquema ofensivo japonés, conectó el primero de sus dos cuadrangulares de la jornada. Con este batazo de dos carreras, Japón logró recortar la distancia y devolver la confianza a sus seguidores, estableciendo el tono de lo que sería un intercambio constante de golpes ofensivos entre ambas potencias asiáticas.
El poder de Ohtani aparece en Tokio
En la tercera entrada llegó el momento más esperado por los miles de aficionados presentes en el estadio. Shohei Ohtani, la superestrella de Los Angeles Dodgers, se paró en la caja de bateo con la oportunidad de igualar el encuentro. Con un swing potente y característico, mandó la pelota a lo profundo de las gradas, conectando su segundo jonrón en partidos consecutivos. Este batazo descomunal no solo empató el marcador, sino que inyectó una energía imparable al banquillo local.
El impulso generado por Ohtani fue aprovechado de inmediato. En ese mismo episodio, Masataka Yoshida y nuevamente Seiya Suzuki conectaron jonrones solitarios para darle la vuelta al marcador. Sin embargo, Corea del Sur demostró ser un equipo resiliente. Park Dong-won respondió con un cuadrangular que trajo dos carreras adicionales, igualando nuevamente las acciones y manteniendo la incertidumbre sobre el resultado final hasta los últimos episodios del encuentro.
Consolidación y liderato en el grupo c
La paridad se rompió definitivamente en la séptima entrada. Japón desplegó un ataque coordinado que le permitió anotar tres carreras cruciales, despegándose en el marcador de manera definitiva. Aunque los surcoreanos intentaron reaccionar en el octavo capítulo con una anotación más, la defensa y el relevo japonés cerraron las puertas a cualquier intento de remontada heroica.
Con este resultado, Japón suma dos victorias sin derrotas, tras haber debutado previamente con una contundente victoria de trece a cero sobre Taiwán. Por su parte, Corea del Sur queda con un récord de una victoria y una derrota. En la misma jornada, la selección de Taiwán logró recuperarse al vencer por catorce a cero a la República Checa, apretando la lucha por la clasificación en un grupo que sigue dominado por la contundencia del equipo japonés y el brillo individual de Shohei Ohtani.
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