
El organismo europeo califica de intolerable la intervención política de Donald Trump para habilitar al delantero estadounidense frente a Bélgica.
La Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (Uefa) emitió una durísima declaración institucional contra la Fifa tras la controvertida decisión del máximo ente global de levantar la suspensión automática que pesaba sobre el delantero estadounidense Folarin Balogun. La medida, calificada de insólita por el entorno deportivo, permite al atacante disputar el crucial encuentro de octavos de final contra la selección de Bélgica, debilitando la autoridad de los comités disciplinarios tradicionales.
El organismo rector del fútbol europeo tildó la resolución de «incomprensible e injustificable», acusando formalmente a la Fifa de vulnerar flagrantemente los principios de equidad competitiva en pleno desarrollo del torneo mundialista. Por su parte, la federación belga activó de inmediato sus mecanismos legales para apelar la medida; sin embargo, no existen garantías reales sobre los plazos regulatorios para obtener una respuesta antes del partido, ni el ente internacional ha hecho públicos los argumentos jurídicos para otorgar esta exención.
Escándalo por presiones diplomáticas desde Washington
De acuerdo con una investigación publicada por el diario británico The Guardian, la polémica resolución de la Fifa estuvo precedida por una intensa actividad diplomática al más alto nivel político. Fuentes de entero crédito informaron al medio que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, interfirió de forma directa telefoneando en tres oportunidades a los altos mandos de la Fifa a partir del pasado miércoles, un acto que viola los estatutos de neutralidad del organismo.
Las llamadas del mandatario estadounidense tuvieron como objetivo único exigir el levantamiento del castigo a Balogun, quien había sido expulsado con tarjeta roja directa durante la victoria de Estados Unidos por dos a cero sobre Bosnia y Herzegovina en la última jornada de la fase de grupos. Esta intervención directa sienta un precedente peligroso en el fútbol moderno.
Un precedente que amenaza la integridad del torneo
El malestar en la Uefa radica en que las normativas de la Fifa prohíben explícitamente cualquier tipo de injerencia gubernamental en las decisiones judiciales del fútbol. La vulneración de esta norma suele acarrear sanciones severas para las federaciones locales, pero en este caso el panorama se ha invertido para favorecer al anfitrión. El fútbol internacional enfrenta así una crisis institucional sin precedentes, donde las decisiones reglamentarias parecen ceder ante el peso de la geopolítica y el poder presidencial.
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