
El subsecretario Calebb Orr confirma desde Houston que el reinicio de las relaciones binacionales y la inversión petrolera están reactivando el flujo de divisas en la economía venezolana.
La economía venezolana experimenta un giro drástico en su flujo de divisas. Durante la prestigiosa conferencia CERAWeek celebrada este lunes 24 de marzo en Houston, el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos de EE. UU., Calebb Orr, reveló datos contundentes: en apenas dos meses de 2026, ha circulado más moneda estadounidense en Venezuela que en todo el transcurso de 2025.
Este fenómeno marca el fin de la sequía de divisas que caracterizó el primer trimestre del año pasado, periodo en el que la falta de liquidez frenó la dinámica de una economía que opera, en gran medida, bajo una dolarización informal reconocida por el propio Ejecutivo venezolano.
Petróleo por estabilidad: El acuerdo Caracas-Washington
El incremento en la disponibilidad de dólares es la consecuencia directa del acuerdo energético emblemático alcanzado recientemente entre ambas naciones. Según Orr, los fondos que hoy dinamizan el mercado venezolano provienen directamente de las ventas de crudo hacia territorio estadounidense.
«Realmente estamos reiniciando la relación y ayudando a recuperar el país, a recuperar su economía, y estamos utilizando la inversión estadounidense para lograrlo», sentenció el alto funcionario del Departamento de Estado.
Un nuevo ecosistema económico
La estrategia de Washington parece centrarse en utilizar la capacidad de inversión de sus empresas petroleras como palanca de estabilización. Este flujo de «petrodólares» frescos busca:
Dinamizar el consumo interno: Fortaleciendo la operatividad de los comercios que dependen del dólar.
Recuperar la infraestructura: A través de reinversiones en el sector extractivo.
Normalizar el intercambio: Tras años de restricciones que limitaron el acceso de Venezuela a los circuitos financieros internacionales.
Perspectivas para el cierre del trimestre
Con esta inyección masiva de liquidez, los analistas esperan que el cierre de marzo de 2026 presente indicadores de crecimiento superiores a los del año previo. Sin embargo, el desafío para Caracas reside en gestionar esta entrada de divisas para controlar la inflación y garantizar que el beneficio de la inversión estadounidense permee hacia los sectores más vulnerables de la población.
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