
El ingreso de remesas en efectivo aliviará el mercado, pero el economista aclara que la reducción de la tasa no implica una estabilización estructural.
El economista Asdrúbal Oliveros advirtió que la reciente reducción de la brecha cambiaria no debe interpretarse como una señal de estabilización económica. El especialista señaló que este fenómeno es el reflejo directo de un shock extraordinario derivado de los sismos del pasado 24 de junio. Esta tragedia paralizó temporalmente la actividad comercial en varias regiones del país, lo que desplazó por completo la demanda habitual de divisas extranjeras e impactó de forma inmediata en los indicadores del mercado informal.
Impacto de la paralización comercial
Según el analista, el desplome en la compra de moneda extranjera es coyuntural. La paralización de la actividad comercial en las zonas afectadas redujo la velocidad de circulación del dinero, generando una falsa percepción de equilibrio. Oliveros afirmó que mientras persistan los desequilibrios fiscales y monetarios de fondo en la nación, es totalmente prematuro hablar de una unificación cambiaria o de un saneamiento real de la economía local.
Ingreso de divisas en efectivo
A pesar del panorama complejo, el especialista informó que ya ingresaron al territorio nacional las primeras remesas de dólares en efectivo en billetes físicos. Este flujo de divisas busca mitigar la escasez de efectivo en el sistema financiero. Se espera que en las próximas semanas comience formalmente la venta y distribución de este flujo monetario mediante el sistema bancario nacional, lo que inyectará liquidez directa al mercado de divisas.
Perspectivas para el mercado financiero
La banca privada y pública jugará un papel crucial en la distribución de estos recursos para intentar contener nuevas presiones alcistas. Sin embargo, los expertos insisten en que la medida es un paliativo temporal. La contención de la brecha dependerá de la confianza de los agentes económicos y de la capacidad del Estado para controlar el gasto público.
Para que la estabilidad sea sostenible a mediano plazo, el flujo de dólares físicos debe complementarse con reformas monetarias que corrijan el déficit fiscal crónico. De lo contrario, una vez que el comercio recupere su ritmo habitual tras el impacto de los terremotos, la demanda de divisas volverá a presionar el tipo de cambio, reabriendo la brecha entre la tasa oficial y la paralela.
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