
El centro de investigación advierte que el ingreso actual ha sufrido una involución histórica y plantea un aumento nominal urgente para frenar la extinción de la capacidad de compra del trabajador.
El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) ha puesto sobre la mesa una propuesta técnica para enfrentar la crisis de ingresos que atraviesa el país. Según el organismo, es imperativo establecer un primer ajuste nominal del salario mínimo que se ubique en torno a los 100 dólares mensuales, con el fin de rescatar una figura legal que, en la práctica, ha dejado de cumplir su función de sustento.
Un retroceso histórico de cinco décadas
El director del Cendas-FVM, Oscar Meza, explicó que Venezuela enfrenta un deterioro salarial sin precedentes desde que el ingreso mínimo fue creado hace 52 años. Al analizar la evolución del poder adquisitivo, la institución destaca que el país ha entrado en una fase de «extinción» del salario formal. La brecha entre el costo de la vida y los ingresos percibidos por la administración pública y los pensionados se ha expandido hasta niveles insostenibles.
Para ilustrar la gravedad de la situación, Meza realizó una comparación histórica contundente. El salario mínimo decretado en 1974 equivalía a 104,65 dólares de la época. En contraste, el monto vigente de 130 bolívares, calculado a la tasa de cambio oficial de marzo de 2026, representa apenas una fracción mínima de un dólar. Esta realidad implica que el ingreso actual es 348 veces menor que el poder de compra inicial de hace cinco décadas.
Viabilidad de la propuesta económica
La propuesta de establecer el sueldo base en 100 dólares no se presenta como una meta final, sino como un punto de partida necesario y viable dentro del contexto macroeconómico actual. El Cendas-FVM sostiene que este monto permitiría una recuperación parcial del consumo interno y ofrecería un respiro a los sectores más vulnerables de la población, quienes hoy dependen casi exclusivamente de bonificaciones variables que no tienen incidencia prestacional.
El centro de investigación enfatiza que este ajuste debe ir acompañado de políticas que controlen la inflación para evitar que el incremento sea absorbido por el alza de precios. No obstante, recalcan que mantener el salario en los niveles actuales solo profundiza la desigualdad y la pobreza extrema, ya que el bolívar ha perdido su capacidad de servir como reserva de valor frente a una canasta alimentaria que se cotiza mayoritariamente en divisas.
Impacto en la familia venezolana
La urgencia de esta medida se fundamenta en el costo de la Canasta Alimentaria Familiar, que mensualmente monitorea el Cendas-FVM. Con un salario mínimo que ni siquiera alcanza para cubrir el uno por ciento de las necesidades nutricionales básicas, la estructura social se ve gravemente afectada. La propuesta de los 100 dólares busca, al menos, cerrar la brecha de indigencia salarial en la que se encuentran millones de ciudadanos.
Finalmente, el sector docente y los trabajadores públicos instan al Ejecutivo nacional a revisar estas cifras y considerar los estudios técnicos presentados. El rescate del salario es visto no solo como una necesidad económica, sino como un acto de justicia social para recuperar la dignidad del trabajo en Venezuela.
www.diariorepublica.com




