
La petrolera estadounidense fletó 15 buques este mes para exportar crudo directamente a refinerías en EE. UU., consolidando el control de Washington sobre el flujo energético venezolano en la era post-Maduro.
En un movimiento logístico sin precedentes en el último año, Chevron Corp. ha intensificado drásticamente su actividad en aguas venezolanas. Durante el presente mes, la compañía fletó un total de 15 tanqueros, superando con creces los nueve del mes anterior y alcanzando su nivel operativo más alto desde marzo de 2024, según reportes de seguimiento marítimo analizados por Bloomberg.
Este repunte en las exportaciones ocurre en un momento de reordenamiento del mercado, donde la supervisión formal de Washington ha desplazado a la denominada «flota oscura», la red de embarcaciones que operaba clandestinamente para evadir sanciones internacionales.
Claves del incremento operativo:
Destino Estratégico: Los buques transportan al menos 200.000 barriles por día (bpd) con destino exclusivo a complejos de refinación en la costa del Golfo de Estados Unidos, incluyendo plantas de Valero Energy y Phillips 66.
Impulso en la Producción: El crecimiento responde al aumento de extracción en Petroboscán, la empresa mixta entre Chevron y Pdvsa. El crudo pesado tipo Boscán constituye actualmente cerca del 50% de los volúmenes exportados.
Transparencia y Control: Bajo una licencia especial otorgada por el Tesoro estadounidense, Chevron lidera el retorno del crudo venezolano a los canales oficiales, cumpliendo estrictamente con las regulaciones de la OFAC.
Hacia una exportación supervisada
La estrategia de la administración estadounidense no se limita a Chevron. Con el objetivo de erradicar el comercio ilícito y estabilizar el suministro, Washington ha autorizado también a firmas comercializadoras de la talla de Trafigura y Vitol para gestionar la venta de hasta 50 millones de barriles de inventario venezolano.
«El incremento de la actividad de Chevron marca el fin de la era de los envíos en la sombra. Estamos presenciando la formalización de la industria petrolera venezolana bajo estándares internacionales», señalaron analistas del sector energético.
Este despliegue masivo de buques reafirma el papel de Venezuela como un proveedor clave para el sistema de refinación norteamericano, especialmente en un contexto de transición política que busca atraer inversiones por el orden de los 100.000 millones de dólares para la infraestructura local.
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