
La operadora estadounidense estima alcanzar los 300.000 barriles diarios (bpd) hacia el mercado norteamericano, un salto significativo frente a los 100.000 bpd de diciembre. El crecimiento coincide con la entrada de gigantes como Vitol y Trafigura al esquema de licencias de exportación.
El flujo energético entre Venezuela y Estados Unidos se encamina a su nivel más robusto en años. Según reportes de la agencia Reuters, la petrolera Chevron ha trazado una hoja de ruta para elevar sus exportaciones de crudo venezolano hasta los 300.000 barriles por día (bpd) durante el próximo mes de marzo.
Este incremento representa una expansión agresiva de la capacidad operativa de la compañía, que apenas en diciembre registraba despachos por 100.000 bpd y que en el transcurso de enero ya promedia los 230.000 bpd hacia refinerías estadounidenses.
Dinámica de un mercado en expansión:
Escalada en la Producción: El salto proyectado supone triplicar los envíos en un lapso de solo tres meses, apalancado en la flexibilización de las operaciones en las empresas mixtas donde Chevron tiene participación.
Fin del Monopolio de Exportación: Tras meses de ser la única entidad autorizada por Washington bajo exenciones específicas, Chevron ahora comparte el tablero con las comercializadoras Vitol y Trafigura. Ambas firmas recibieron licencias este mes para exportar crudo y combustibles venezolanos.
Impacto en el Suministro: El aumento de la oferta venezolana en la Costa del Golfo de EE. UU. busca estabilizar el suministro de crudos pesados, esenciales para la configuración de las refinerías de la región.
Un nuevo escenario para el crudo venezolano
La llegada de competidores como Vitol y Trafigura transforma la logística comercial de la industria nacional. Mientras Chevron se enfoca en sus propios activos y recuperación de deuda, las nuevas licencias permiten a otros actores globales movilizar inventarios, lo que dinamiza los ingresos del Estado venezolano y acelera la reactivación de terminales marítimas.
«Estamos viendo una normalización acelerada del comercio de hidrocarburos. La meta de los 300.000 bpd de Chevron es una señal de confianza técnica y operativa en los yacimientos locales», señalaron analistas energéticos familiarizados con las operaciones en la Faja del Orinoco.
Con esta proyección, Venezuela recupera un peso estratégico en la canasta de importación estadounidense, consolidando su retorno como proveedor clave en un contexto de alta demanda energética global.
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