
En un acto oficial de gran peso institucional, los componentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y los cuerpos policiales juraron lealtad y subordinación absoluta a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. El evento, marcado por la entrega del bastón de mando por parte del alto mando militar, consolida el control de la mandataria sobre los organismos de seguridad del Estado, mientras se perfila una nueva etapa de negociaciones energéticas y diplomáticas con la administración de Donald Trump en Estados Unidos.
Consolidación del mando militar y policial en Venezuela
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió este miércoles el reconocimiento formal como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Este evento ocurre 25 días después de que el mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueran trasladados a Nueva York tras una operación ejecutada por Estados Unidos en Caracas. La ceremonia, de alto valor estratégico, simboliza el traspaso formal del control operativo y político de las fuerzas de seguridad a la nueva gestión interina que encabeza Rodríguez desde principios de enero.
Durante el acto, que contó con una formación de más de 3.200 combatientes, los principales referentes del oficialismo cerraron filas en torno a la mandataria. El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, fue el encargado de entregar el bastón de mando, un gesto que en la tradición militar venezolana representa la máxima autoridad y el mando jerárquico sobre todos los componentes de la institución armada.
Compromiso de lealtad absoluta de las instituciones públicas
La jornada estuvo marcada por discursos que enfatizaron la continuidad del proyecto político y la estabilidad institucional. Diosdado Cabello, en su doble rol como ministro de Interior y Justicia y figura clave del chavismo, manifestó la lealtad total de los organismos policiales. Según Cabello, el respaldo a Rodríguez es una medida necesaria para garantizar la integridad territorial y la paz social en un contexto de transición forzada por presiones externas.
Por su parte, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, acompañó la juramentación reforzando la legalidad del proceso. La mandataria encargada calificó el evento como un acto simbólico pero vinculante, instando a los uniformados a defender la Constitución y las leyes nacionales. Esta estructura de mando busca proyectar una imagen de unidad interna ante la comunidad internacional y los sectores opositores.
Contexto internacional y las relaciones con Estados Unidos
Mientras en Caracas se consolidaba el frente interno, en Washington se producían declaraciones determinantes para el futuro del país. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aclaró ante el Congreso que no se planean nuevas incursiones militares en territorio venezolano. Sin embargo, Rubio mantuvo una postura firme al no descartar el uso de la fuerza si el Gobierno interino no colabora con las exigencias estadounidenses.
El trasfondo de este reconocimiento militar también tiene un componente económico crítico. Donald Trump ha sido enfático en exigir acceso total a los recursos petroleros de Venezuela. En respuesta, Delcy Rodríguez ha iniciado un proceso exploratorio para normalizar la venta de crudo a los mercados norteamericanos. Este nuevo momento político parece estar condicionado por una compleja danza diplomática donde la seguridad interna y la exportación de energía son las principales monedas de cambio.
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