
En las mesas de los hogares en Maracaibo, el menú tradicional ha sufrido una transformación forzosa que refleja la crisis del poder adquisitivo. La carne de res, el pollo y la leche, pilares fundamentales de la dieta zuliana, han pasado a ser artículos de lujo. Según reporte de Noticia al día, la inestabilidad constante de los precios, tanto en divisas extranjeras como en bolívares, ha pulverizado el presupuesto familiar, obligando a los ciudadanos a rediseñar sus hábitos de consumo para poder paliar el hambre con lo que esté al alcance.
El impacto de la inflación en la canasta alimentaria del Zulia
Existe hoy una brecha que parece insalvable entre el salario mínimo vigente y el costo real de la canasta básica en el estado Zulia. Lo más alarmante de esta situación, y que ha sido resaltado en las crónicas de Noticia al día, es la contradicción geográfica y económica: siendo esta región la principal productora de ganado por excelencia en Venezuela, los precios locales no reflejan esa cercanía con las unidades de producción. Por el contrario, el consumidor final en Maracaibo enfrenta costos que, en ocasiones, superan los estándares de otras ciudades menos productivas.
La fluctuación de los precios genera un estado de confusión permanente. En los últimos días, los consumidores han lidiado con incrementos y bajas erráticas que impiden cualquier tipo de planificación financiera en el hogar. Esta incertidumbre ha hecho que las proteínas de primera calidad sean inalcanzables para la mayoría, desplazando la demanda hacia opciones antes consideradas secundarias o incluso de desecho en épocas de mayor estabilidad.
Los precios de la carne y el fenómeno del menudeo
El panorama de los mercados populares de la ciudad, como Las Pulgas o la Curva de Molina, es revelador. Durante las últimas semanas, la carne de res llegó a superar los 20 dólares por kilo en algunos establecimientos, mientras que el pollo entero se mantuvo en un rango de entre 4.5 y 5.5 dólares. Los cortes de primera, como el bistec, la chocozuela, la pulpa y el ganso, se cotizaron por encima de los 12 dólares, una cifra prohibitiva para el trabajador promedio que devenga un sueldo mínimo estancado.
Incluso opciones más comunes como la carne molida rondaron los 10.80 y 12.50 dólares por kilo, mientras que piezas exclusivas como el lomito alcanzaron picos de hasta 17.98 dólares. Ante esta realidad, ha resurgido con fuerza el «menudeo»: la compra de alas, patas de pollo, recortes y huesos. Estos productos, que según el monitoreo de Noticia al día se venden en pequeñas porciones diarias, se han convertido en la tabla de salvación para garantizar algo de sabor y nutrientes en las comidas diarias de los zulianos.
Beneficios nutricionales del caldo de huesos ante la crisis
Aunque en los días recientes se ha observado una ligera baja en los precios, el consumidor maracucho mantiene una actitud de extrema cautela. Muchos han optado por sustituir la proteína animal con granos y vegetales, dejando la carne solo para ocasiones especiales o eliminándola por completo. En este escenario, los huesos de res han ganado un protagonismo inesperado, no solo por su precio, sino por sus propiedades reportadas por especialistas locales.
A un costo de apenas 0.85 dólares por kilo en mercados populares, los huesos permiten elaborar caldos nutritivos ricos en colágeno, minerales y aminoácidos esenciales. Estos preparados ayudan a fortalecer huesos, piel y articulaciones, representando una alternativa económica frente a los cortes ricos en tejido conectivo como el rabo o el garrón. Aunque no sustituyen la ingesta completa de una pieza de carne, brindan una riqueza nutricional que el pueblo zuliano ha aprendido a valorar como una estrategia de supervivencia en tiempos de extrema dificultad económica.
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