
El secretario de Energía, Chris Wright, califica de «espectacular» la cooperación con la administración de Delcy Rodríguez tras alcanzar los primeros 1.000 millones de dólares en ventas de crudo.
En el marco de una visita estratégica a la capital venezolana, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, reveló cifras optimistas sobre el renacimiento comercial de la industria petrolera local. Según el funcionario, el flujo de caja generado por la venta de hidrocarburos ya superó la barrera de los 1.000 millones de dólares, con proyecciones que apuntan a quintuplicar esa cifra en el corto plazo.
Una alianza operativa bajo supervisión de Washington
Wright destacó la fluidez de las relaciones con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, subrayando que la celeridad en las reformas legales ha sido clave para este «histórico» pacto energético.
Reforma de Hidrocarburos: El secretario elogió la reciente modificación de la ley aprobada por la Asamblea Nacional, la cual abre el sector a la inversión extranjera y facilita las operaciones de empresas estadounidenses.
Flujo de caja controlado: Wright fue explícito al señalar que, aunque el gobierno interino gestiona el país, Estados Unidos mantiene un control «indefinido» sobre la principal fuente de ingresos de la nación.
«Si impulsan cambios positivos que beneficien a ambos pueblos, el dinero fluirá. Si se desvían, tenemos una enorme influencia», sentenció Wright en una entrevista concedida a NBC News.
El factor Delcy Rodríguez
La administración de Donald Trump ha ratificado su voto de confianza en Rodríguez como interlocutora principal. Wright insistió en que la mandataria ha proporcionado información veraz y ha demostrado capacidad de ejecución política en las primeras cinco semanas de gestión conjunta.
La cooperación técnica ha permitido que el Departamento del Tesoro relaje restricciones críticas, permitiendo que la maquinaria petrolera venezolana vuelva a conectarse con los mercados occidentales de manera formal.
Geopolítica y recursos
Esta reactivación económica ocurre tras los eventos militares del 3 de enero que culminaron en la captura de Nicolás Maduro. Desde entonces, la política de la Casa Blanca ha girado hacia la obtención de un «acceso total» a los recursos energéticos venezolanos, argumentando que este modelo garantiza tanto la seguridad energética de EE. UU. como la estabilidad financiera del gobierno de transición en Caracas.
Para Washington, el éxito de este acuerdo no solo representa un alivio para los precios globales del crudo, sino que consolida su presencia como supervisor financiero de la reconstrucción venezolana.
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