
El secretario de Energía, Chris Wright, ratifica el potencial de las operaciones mixtas tras inspeccionar los yacimientos junto a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
En el marco de su gira oficial por Venezuela, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró este jueves que la petrolera estadounidense Chevron posee la capacidad técnica y operativa para elevar su producción a 300.000 barriles de petróleo diarios (bpd) en territorio venezolano.
Inspección en el corazón energético del mundo
Acompañado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, Wright recorrió las instalaciones que Chevron opera en la Faja Petrolífera del Orinoco, una región de más de 55.000 kilómetros cuadrados que alberga el 87% de las reservas probadas de crudo del país.
“No cabe duda de que Chevron puede aumentar la producción de esta zona a los 300.000 barriles por día; no hay ninguna duda al respecto”, afirmó Wright, subrayando que el objetivo es armonizar los acuerdos políticos y económicos para garantizar un flujo constante de energía.
Un salto cuantitativo para la industria
Actualmente, Chevron —la única gran operadora estadounidense activa en el país— mantiene una producción estimada entre 225.000 y 240.000 bpd. El incremento proyectado por Wright supondría un crecimiento del 25% al 33% respecto a los niveles de 2025, apalancado en:
Proyectos estratégicos: La compañía participa en cuatro proyectos petroleros y uno de gas en alianza con Pdvsa.
Marco Legal: La reciente reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos permite ahora una mayor apertura al capital privado y extranjero.
Flexibilización de licencias: Las nuevas directrices del Departamento del Tesoro de EE. UU. han relajado las restricciones operativas, permitiendo una mayor autonomía técnica bajo supervisión de Washington.
El fin de la parálisis operativa
La visita de Wright a los estados orientales simboliza el reinicio formal de las relaciones energéticas tras la captura de Nicolás Maduro en enero. Según datos de Pdvsa, la Faja del Orinoco tiene potencial para abastecer la demanda global por tres siglos, un activo que el gobierno de Donald Trump considera fundamental para la estabilidad de los mercados internacionales.
Esta inspección técnica ocurre en un contexto de supervisión estricta, donde Washington busca asegurar que el incremento de la producción se traduzca en una «asociación productiva a largo plazo» que beneficie tanto a las empresas estadounidenses como a la reconstrucción económica de Venezuela.
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