
El costo del rubro al consumidor se estabiliza entre los 12 y 14 dólares por kilogramo tras la volatilidad de principios de enero.
Precios a «puerta de corral» se mantienen estables pese a las fluctuaciones del mercado cambiario.
La Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga) anunció una tendencia a la baja en los precios de la carne de res para el consumidor final, luego de un inicio de año marcado por una fuerte inestabilidad cambiaria. Según el gremio, el rubro se comercializa actualmente en un rango de entre 12 y 14 dólares por kilogramo, corrigiendo el incremento de más del 30% registrado en los primeros días de enero.
Causas del desequilibrio inicial
El vicepresidente de Fedenaga, José Labrador, aclaró que el repunte de precios no se originó en las unidades de producción, sino en la distorsión del mercado cambiario. La cotización del «dólar digital» —que alcanzó los 900 bolívares— generó un desajuste en el último eslabón de la cadena, mientras que los costos en las fincas permanecieron invariables.
«Los más afectados en estas situaciones son siempre el productor primario y el consumidor final. Es imperativo evaluar la cadena de comercialización para identificar a los actores que interfieren en la fijación de precios», enfatizó Labrador durante una entrevista para Unión Radio.
Estabilidad en el campo y competitividad internacional
A pesar de las presiones inflacionarias externas, los precios a puerta de corral muestran una solidez notable, situándose incluso por debajo de los estándares internacionales:
Toro en pie: Entre 2,1 y 2,2 dólares el kilogramo.
Vaca: Entre 1,6 y 1,7 dólares el kilogramo.
Búfalo: Entre 1,8 y 1,9 dólares el kilogramo.
Esta estructura de costos competitiva es, según el gremio, una oportunidad para revisar la rentabilidad de todos los sectores involucrados y evitar que la especulación afecte el acceso de la población a la proteína.
Hacia un crecimiento planificado
Fedenaga aprovechó el balance para proponer al Ejecutivo nacional la creación de un Plan Ganadero Nacional. Con una superficie disponible de 35 millones de hectáreas para la producción, el gremio aboga por un esquema que fije metas claras a corto, mediano y largo plazo.
La propuesta busca transformar la recuperación actual en un crecimiento estructurado, que permita blindar al sector contra choques económicos y maximizar el potencial exportador y de consumo interno del país.
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