
La firma estadounidense gestionará áreas estratégicas en Zulia y la Faja del Orinoco tras sellar un acuerdo bilateral enfocado en dinamizar la producción nacional.
Acuerdo bilateral e inversión estratégica
La corporación privada North American Blue Energy Partners (Nabep) asumirá el control operativo de 17 campos petroleros en territorio venezolano, en el marco del acuerdo energético suscrito entre las administraciones de Estados Unidos y Venezuela. La estructura corporativa contempla la participación minoritaria de la Oficina de Capital Estratégico del Gobierno estadounidense, entidad que mantendrá el 35% de la sociedad y un derecho de acceso preferencial al 20% de la producción a precio de costo.
Con esta transacción, la compañía consolidó los derechos de comercialización sobre áreas que albergan importantes reservas probadas en el país. El objetivo operativo trazado por la directiva apunta a acelerar los trabajos en campo para llevar la capacidad extractiva a más de un millón de barriles diarios en el corto plazo.
Distribución de activos en el estado Zulia
El plan de reactivación contempla la intervención directa en nueve bloques estratégicos distribuidos en la cuenca del lago de Maracaibo, zona histórica de extracción de hidrocarburos ligeros y medianos:
- Costa oriental del lago: Operaciones centradas en el eje Bachaquero, Lagunillas, Ceuta y el área de Lagunillas Lago.
- Zona lacustre: Bloques de Intercampo norte, Tía Juana lago, Lagomar, Rosa mediano y Lago medio.
- Costa occidental: Reactivación de los trabajos operativos en el campo Lago 5.
Despliegue operativo en la Faja del Orinoco
La estrategia de expansión se complementa con la gestión de ocho campos ubicados en la Faja Petrolífera del Orinoco, reserva fundamental de crudos pesados y extrapesados en el oriente venezolano:
- División Junín: Desarrollo operacional en los campos 1, 3, 10, 11 y la localización Zuata 2.
- División Ayacucho: Trabajos de producción e infraestructura en los campos 6 y 7.
- División Boyacá: Actividades extractivas asignadas en los campos 5 y 8.
Esta redistribución de activos operativos busca modernizar la infraestructura de extracción mediante la inyección de capital privado, optimizando los procesos de recuperación en yacimientos tradicionales del occidente e impulsando los bloques de mayor volumen en la faja oriental.
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