
La firma argentina prevé iniciar trabajos en Tocoma para luego licitar por la totalidad del complejo hidroeléctrico.
La compañía argentina Impsa SA se prepara para comenzar los trabajos de instalación de dos unidades de generación eléctrica en Venezuela, un paso estratégico que añadirá 432 megavatios a la red nacional en un plazo estimado de 24 meses. Este movimiento no solo busca reactivar un proyecto paralizado por años, sino también posicionar a la empresa como la principal candidata para asumir la terminación integral de la obra, abarcando desde la infraestructura civil hasta las líneas de transmisión eléctrica.
Reactivación en el bajo Caroní
El acuerdo actual contempla la puesta en marcha de dos de las diez turbinas proyectadas originalmente para la central hidroeléctrica de Tocoma. La ejecución de estos trabajos resulta crítica para estabilizar el sistema hidroeléctrico del bajo Caroní, una cuenca estratégica que genera la mayor parte de la electricidad del país, pero que ha sufrido un severo deterioro por falta de mantenimiento y continuidad operativa.
Según el director ejecutivo de Impsa, Jorge Salcedo, el inicio efectivo de estas obras servirá como carta de presentación ante el gobierno venezolano. La meta de la compañía es demostrar capacidad técnica y cumplimiento de plazos en esta primera etapa para, posteriormente, presentar una oferta formal que le permita adjudicarse las ocho unidades restantes del complejo.
Perspectivas de expansión comercial
La estrategia de la empresa apunta a consolidar un contrato llave en mano en un lapso de cuatro meses tras el reinicio de las labores. De concretarse esta ampliación, Impsa no se limitaría al montaje de equipos electromecánicos, sino que asumiría la ejecución global del proyecto, incluyendo las obras civiles pendientes y la infraestructura de evacuación de energía.
Esta ambición responde a la urgente necesidad de rehabilitación que enfrenta la infraestructura energética local. Tras haber quedado estancadas a mediados de la década de 2000 debido a la crisis económica, las obras en presas clave como Tocoma y Macagua representan puntos neurálgicos para frenar el colapso operativo del sistema eléctrico.
Déficit estructural y coyuntura energética
El contexto en el que se retoman estas operaciones está marcado por un déficit crítico de generación. Analistas del sector estiman que el sistema eléctrico requiere una inversión mínima de 25.000 millones de dólares para alcanzar niveles aceptables de confiabilidad y cobertura. La fragilidad de la red ha llegado a tal punto que el propio ejecutivo nacional ha solicitado a las corporaciones petroleras privadas que operan en el país que instalen sus propios sistemas de autogeneración para no saturar el sistema público.
Frente a esta coyuntura, la intervención de contratistas especializados con trayectoria en el país representa una de las pocas vías viables para recuperar capacidad instalada en el corto y mediano plazo. La ejecución de los 432 megavatios iniciales servirá como prueba decisiva para determinar si el esquema de contratación pública actual puede ofrecer las garantías financieras e infraestructurales requeridas para completar megaproyectos de esta magnitud.
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