
El secretario de Energía estadounidense inicia una visita oficial para estructurar el desarrollo de yacimientos estratégicos en el Orinoco, permitiendo a Chevron expandir sus operaciones operativas junto al plan gubernamental de restitución de reservas.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, viaja este martes a Venezuela para consolidar un marco de explotación sobre un volumen estimado de 65 000 millones de barriles en reservas probadas. La delegación estadounidense prevé definir la ampliación operativa de la petrolera Chevron en la faja del Orinoco, en coordinación con la estrategia diseñada para reestructurar la industria energética tras la captura de Nicolás Maduro en enero.
El acuerdo general, que incluye el pacto previo con la firma North American Blue Energy Partners sobre 17 campos maduros, contempla derechos de extracción a largo plazo sobre el 20 % del potencial comprobado del país sudamericano. En este esquema, Chevron negocia la incorporación de dos grandes yacimientos situados en el estado Carabobo, un área clave para incrementar de manera sostenida la producción de crudo pesado.
Despliegue operativo en la faja del Orinoco
La estrategia de la Administración del presidente Donald Trump busca llevar la extracción venezolana a 1,5 millones de barriles diarios mediante una inversión acumulada superior a 100 000 millones de dólares en infraestructura. Los pozos bajo la gestión de Chevron y sus socios estratégicos recibirán adecuaciones tecnológicas para reactivar mejoradores de crudo paralizados y garantizar el transporte eficiente hacia las terminales marítimas.
La meta de la Casa Blanca consiste en sustituir la presencia de competidores no alineados en la región y posicionar a las compañías estadounidenses al frente del suministro hemisférico. La reestructuración legal de las empresas mixtas permitirá a las firmas privadas asumir el control operativo y comercial directo de los cargamentos extraídos de las cuencas venezolanas.
Restitución de reservas y control de combustibles
Los volúmenes extraídos de estas reservas masivas de 65 000 millones de barriles serán enviados directamente a las refinerías instaladas en el Golfo de México en Estados Unidos. Esta oferta adicional está destinada a restituir la Reserva Estratégica de Petróleo, debilitada tras el conflicto en Irán, y a reducir el precio de la gasolina de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
El Gobierno federal confía en que la integración del crudo pesado venezolano abarate los costes de refinación en el mercado interno. La comitiva oficial encabezada por Chris Wright mantendrá reuniones de trabajo con autoridades locales para ratificar las garantías legales y tributarias que protegerán las inversiones de Chevron y el resto de las operadoras en el territorio venezolano.
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