
El mercado energético despidió el 2025 con una tendencia bajista que consolida un año de retrocesos significativos para la industria. Al cierre de la última sesión del miércoles 31 de diciembre, el petróleo intermedio de Texas (WTI) registró una caída del 0,9 %, situando el precio del barril en 57,42 dólares.
El mayor desplome desde la pandemia
Este último ajuste a la baja marca un hito negativo para el crudo estadounidense, que termina el año con una desvalorización acumulada del 20 %. Esta cifra, que se refleja de manera similar en el crudo Brent (referencia en Europa), representa el peor desempeño porcentual de los precios del petróleo desde el histórico colapso de 2020.
El exceso de oferta vence a la geopolítica
A pesar de un entorno global convulso, los factores fundamentales del mercado han presionado los precios a la baja:
Inundación de crudo: La perspectiva de un superávit global ha sido el principal lastre. Los analistas coinciden en que los incrementos sostenidos en la producción por parte de la alianza OPEP+ han saturado la demanda.
Resistencia a las crisis: Sorprendentemente, el valor del crudo no logró sostenerse al alza pese a los focos de inestabilidad en Oriente Medio, las tensiones en las rutas marítimas de Yemen y la prolongación del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Perspectivas para 2026
El cierre de 2025 deja al sector energético en una posición defensiva. Con un barril que apenas logra sostener la franja de los 57 dólares, los inversores inician el nuevo año con la mirada puesta en si la OPEP decidirá realizar recortes de emergencia para frenar la hemorragia de valor o si la oferta global continuará superando la capacidad de absorción de las economías industrializadas.
Resumen de Cierre de Año (WTI):
Precio final: 57,42 USD
Variación anual: -20 %
Hito: Mayor descenso porcentual en 5 años.
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