
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anuncia metas ambiciosas para el Motor de Minería e Industrias Básicas.
Tras un repunte exponencial del 260 % el año anterior, el carbón se consolida como eje de la diversificación económica.
La administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ratificó este lunes el papel protagónico del sector minero en la arquitectura económica del país para el año 2026. Durante un balance de gestión del Motor de Minería e Industrias Básicas, se revelaron proyecciones que apuntan a duplicar la capacidad productiva de la industria del carbón, tras un periodo de expansión sin precedentes.
Continuidad del «boom» carbonífero
El sector viene de un año 2025 calificado como «histórico», en el cual se registró un crecimiento exponencial del 260 %. Basándose en este sólido desempeño, la mandataria proyecta un nuevo incremento superior al 100 % para el ciclo productivo en curso.
Rodríguez enfatizó que estas cifras no son fortuitas, sino el resultado de un modelo de «esfuerzo propio» que ha logrado sortear desafíos externos. «Este es el camino de Venezuela», sentenció la mandataria, subrayando que el dinamismo minero responde a una visión soberana que busca posicionar al país como un proveedor estratégico en el mercado energético global.
Inversión y la «Fórmula Mágica»
La hoja de ruta para este periodo se sustenta en la captación de nuevas inversiones tanto nacionales como internacionales. El Ejecutivo busca aplicar la denominada «fórmula mágica» —herencia de la visión económica de Nicolás Maduro—, la cual promueve la interacción armónica entre el sector público y la empresa privada.
Los objetivos centrales de esta alianza son:
Estabilidad financiera: Fortalecer las reservas y el flujo de caja de la nación mediante exportaciones diversificadas.
Impacto social: Garantizar que la riqueza extraída del subsuelo se traduzca de forma directa en mejoras para el sistema de salud, educación y vivienda.
Hacia un desarrollo sustentable
El anuncio también dejó claro que la reactivación minera no solo busca el lucro financiero, sino la consolidación de un polo de desarrollo industrial que genere empleos calificados y tecnología nacional. Con el carbón como punta de lanza, el Gobierno Bolivariano acelera la transición hacia una economía que supere definitivamente la dependencia exclusiva del crudo, apalancándose en la riqueza polimetálica del país.
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