Panorama reacciona ante el caso de Los Robles así: “El “bullying” se expande por igual en colegios privados y públicos del Zulia”

Publicado el 20 de noviembre de 2013

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El acoso escolar o “bullying” en la región está siendo sometido a una serie de estudios por la escuela de psicología de la Universidad Rafael Urdaneta (URU) para tener una visión cuantitativamente del problema en la entidad; sin embargo, la presidenta de la Asociación Afectos de Venezuela, la psicóloga, Fátima Nevado, asegura que cualitativamente conocen por experiencia clínica que hay muchos niños víctimas de este tipo de abuso.

“Estadísticas no tenemos, pero sabemos que el acoso escolar se da en la misma proporción tanto en planteles privados como públicos, igual en niños como en niñas”, detalló la especialista.

La doctora Nevado planteó la problemática en la conferencia Acoso Escolar ¿Realidad o Ficción?, dictada en la URU, y patrocinada por la Fundación Fernando Rincón Cannán, en la que explicó que este tipo de abuso es una situación agresiva reiterativa, negativa de un niño o adolescente hacia otro, donde una de las partes se siente con más poder que el otro, y “por esto opta por una descalificar al otro tanto psicológicamente como de manera física”.

Burlas, insultos, bromas muy pesadas, humillaciones, intimidación hacia el nuevo, e incluso los golpes de uno o del grupo dentro del plantel deben ser tomadas en consideración según los especialistas, tal como refiere el profesor Antonio Pérez Esclarín, en su artículo: Bullying o Acoso Escolar. “Por lo general, este tipo de acoso se da entre alumnos de edades comprendidas entre los 6 y los 17 años, aunque la edad de mayor riesgo en la aparición de este tipo de violencia se sitúa entre los 11 y los 15 años. Si bien estas situaciones resultan muy comunes en los centros educativos, suelen ser muy dañinas para los que las sufren”.

Juan Carlos, de siete años, y alumno del segundo grado de educación básica, tuvo que ser cambiado por su padres de un plantel público cercano a su residencia, pues uno de sus compañeros comenzó a acosarlo por su sobrepeso, durante más de seis meses. El pequeño era burlado en las clases de deporte y en los recreos de manera recurrente.

“Uno de los principales elementos a tomar en cuenta tanto por padres y docentes es cuando observemos cambios en la conducta del niño. Por ejemplo, cuando un niño que antes iba gustoso a un colegio ahora empieza a no querer ir, refiere dolores estomacales, náuseas, dolores de cabeza como escusa. Cuando se quiere ir antes de la hora del plantel o adopta una actitud de aislamiento de no interactuar con sus amigos, debemos estar pendiente porque es muy probable que este siendo víctima de acoso”, dijo la psicóloga.

Nevado refiere que los niños agresores o victimarios generalmente vienen de hogares con problemas de violencia y desplazan este tipo de comportamiento hacia su círculo inmediato, que es el colegio, donde pasan la mayor parte del tiempo.

“Sitio donde además consiguen un grupo que de alguna manera van a reforzar la conducta del victimario. Se tienen varios tipo de acoso escolar a nivel psicológico, físico, la exclusión e ignorar”, detalló. El primero de ellos generalmente se promueve más entre los varones así como el físico; sin embargo, la exclusión se presenta más en las niñas.

“No la mires a ella, ella no existe, son expresiones recurrentes entre las pequeñas, y que situación más triste para un niño o adolescente ser rechazado por su mismo grupo de edad, cómo afecta su autoestima, porque si las niñas de su misma edad no te quieren, qué puedo esperar. Además, cuando llega a la casa se consigue a un papá o una mamá que le dicen ‘si me vuelven a decir en el colegio que tu te dejaste decir eso de fulanita’, es peor. Tenemos que parar ese tipo de manejo, para crear modelos sanos en nuestros niños y que seamos nosotros como adultos y padres los que tomemos la batuta de la situación en conjunto con las unidades educativas”.

Generalmente, estas situaciones de acoso suceden cuando la maestra no esta en el salón de clases, “en los pasillos y la mayor parte del tiempo en el recreo cuando no hay supervisión”.

La coordinadora prevención y desarrollo estudiantil del liceo Alonso Pacheco y del plantel Santa Rita, Carmen Fuenmayor, señaló que ellos corroboran y viven día a día en las aulas de ‘privados y públicos’ este tipo de conducta. “Los docentes deben saber manejar la situación, porque son acosos más elaborados sobre todo con la utilización de las tecnologías”.

Sobre este aspecto, la psicóloga especificó que cuando se hace el acoso a través de las redes sociales, chat de celulares es peor, porque deja de ocurrir solamente en el entorno escolar; sino que se traspasa hacia la casa, donde el niño debería sentirse cómodo y fuera de cualquier riesgo.

Según Nevado, tanto la víctima como el victimario deberían ser atendidos desde el análisis de ayudarlos a contactar sus emociones, sobre todo al niño que es agresor.
Las consecuencias psicológicas de este comportamiento en la víctima “son todo los polos negativos del espectro de las emociones”. “Rabia, inferioridad, minusvalía, fobia escolar, ansiedad y muchas veces llega a cuadros depresivos severos y es cuando el niño empieza a perder la esperanza y a tener ideas equivocadas en su cabeza, porque piensa que no hay una salida”, dijo la presidenta de la asociación.

Entre las salidas planteadas es reforzar los vínculos de comunicación con el niño, tanto en casa como en el colegio, es decir, que él se sienta seguro de expresar todo lo que le sucede.

Vía Panorama

 

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