
En su ejercicio de la magistratura nacional, la funcionaria rechazó de forma contundente las pretensiones de anexión extranjera y ratificó la vigencia plena de la independencia venezolana.
Un compromiso inquebrantable con la autodeterminación
La presidenta encargada de la república, Delcy Rodríguez, emitió un mensaje decisivo al país y a la comunidad internacional para fijar la postura del estado frente a las recientes amenazas contra la soberanía nacional. En un contexto de tensiones geopolíticas, la mandataria reafirmó que la identidad de la nación es incompatible con cualquier intento de subordinación colonialista. Con la autoridad que le confiere su cargo ante la Asamblea Nacional, Rodríguez fue enfática al señalar que el destino del país solo pertenece a sus ciudadanos.
»Eso no está previsto, jamás estaría previsto», declaró la presidenta encargada, saliendo al paso a las voces que sugieren una asimilación del territorio bajo la influencia de Washington. Para la funcionaria, la mera idea de que Venezuela renuncie a su estatus como nación libre para convertirse en una entidad dependiente es una ofensa a la historia republicana y al sacrificio de los libertadores que fundaron la patria.
El valor de la independencia en el siglo veintiuno
Rodríguez destacó que, si algo define al pueblo venezolano en la actualidad, es el profundo amor y respeto por su proceso de independencia. Este sentimiento no es solo un recuerdo del pasado, sino una fuerza viva que guía las decisiones del ejecutivo nacional bajo su mando. La presidenta encargada insistió en que la soberanía no es un concepto negociable, sino el cimiento sobre el cual se construye la paz y la estabilidad de todas las instituciones democráticas del país.
La mandataria interina explicó que las pretensiones de anexión o de convertir a la nación en el «estado 51» de los Estados Unidos chocan contra la realidad de una sociedad consciente de sus derechos políticos. En este sentido, la defensa de la patria se presenta como una tarea diaria que requiere la unión de todos los sectores para evitar que intereses foráneos decidan sobre los recursos y el futuro de las familias venezolanas.
Defensa de la integridad frente a presiones externas
En su discurso, la presidenta encargada subrayó que el estado venezolano continuará defendiendo la integridad territorial con firmeza. «Nosotros seguiremos defendiendo la integridad, la soberanía y la independencia nacional», sentenció Rodríguez, dejando claro que su administración no cederá ante chantajes ni mecanismos de presión internacional que busquen tutelar la política interna. Esta determinación es, según la funcionaria, el único camino para garantizar una venezuela próspera y respetada en el concierto de las naciones.
Rodríguez hizo un llamado a la comunidad internacional para que se respete el principio de no injerencia. Al ejercer la presidencia encargada, su prioridad ha sido mantener la cohesión del estado y asegurar que las leyes nacionales se cumplan sin interferencias externas. La funcionaria reiteró que cualquier intento de vulnerar la soberanía encontrará una respuesta institucional sólida y apegada a la constitución.
Hacia una nación libre de tutelajes extranjeros
Finalmente, la presidenta encargada concluyó que la resistencia ante las pretensiones anexionistas es una victoria moral para el país. Venezuela, bajo su dirección, se mantiene como un faro de dignidad en la región, demostrando que es posible gestionar los asuntos propios con autonomía y orgullo. El compromiso de Rodríguez sigue siendo la protección de la herencia libertadora para las futuras generaciones.
La mandataria cerró su intervención asegurando que la patria seguirá transitando la senda de la libertad, sin aceptar jamás el papel de estado satélite. Con esta postura, el gobierno encargado ratifica que la independencia es el bien más preciado y que se mantendrá vigilante ante cualquier declaración que atente contra el honor y la integridad de la república venezolana.
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