
Sumario
El presidente del Consejo de Economía Nacional, Efraín Velásquez, proyecta que la mayor fluidez de divisas y el impulso petrolero estabilizarán el mercado cambiario y mejorarán las cuentas fiscales durante el presente año.
Un cambio positivo en la percepción del entorno financiero
El economista y presidente del Consejo de Economía Nacional de Venezuela, Efraín Velásquez, ofreció un análisis detallado sobre las perspectivas que definen el rumbo del país para este 2026. Según el especialista, aunque el crecimiento real de la actividad formal es un proceso que aún debe consolidarse, el sentimiento general del sector empresarial y comercial ha experimentado una transformación notable hacia el optimismo.
Velásquez puntualizó que las características del ambiente económico se han modificado en dos vertientes fundamentales. La primera responde a una percepción general mucho más positiva, donde los actores económicos han pasado de la incertidumbre a una visión de futuro más activa. La segunda vertiente, que se refiere a la ejecución real de la actividad formal, todavía está bajo observación, pero con indicadores que sugieren una mayor presencia de negocios y operaciones en el mercado nacional.
Expectativas de crecimiento para el segundo trimestre del año
Durante su intervención en el programa A Tiempo de Unión Radio, el experto señaló que este dinamismo será vital para los diversos sectores productivos de Venezuela. No obstante, hizo una acotación importante sobre los tiempos de ejecución: es probable que durante el primer trimestre del año el impacto de este crecimiento no sea plenamente perceptible para el ciudadano común o para las pequeñas estructuras comerciales.
De acuerdo con sus estimaciones, será a partir del segundo trimestre de 2026 cuando se podrá notar de manera más clara y robusta el aumento de la actividad económica. Este desfase responde a los ciclos naturales de inversión y reactivación que requiere el aparato productivo tras los ajustes estructurales recientes. La aceleración esperada para el periodo de abril a junio marcaría el inicio de una fase de mayor circulación monetaria y consumo.
Estabilidad cambiaria y fortalecimiento de las cuentas fiscales
Uno de los puntos más relevantes abordados por Velásquez fue la posible disminución en la revaluación de la moneda nacional, vinculada directamente al desarrollo de la dinámica económica. El economista anticipó un escenario favorable impulsado por la actividad petrolera, lo cual permitiría al Estado manejar flujos de dólares más consistentes.
Esta disponibilidad de divisas facilitaría una intervención más efectiva en el mercado cambiario por parte de las autoridades financieras. Al respecto, explicó que una mayor capacidad de intervención suele traducirse en una depreciación más controlada y previsible, lo que otorga seguridad jurídica y financiera a los inversores. Asimismo, este contexto de mayores ingresos derivados de la energía contribuirá a que las cuentas fiscales luzcan más equilibradas y sólidas al cierre del ejercicio anual.
Hacia una industria nacional con capacidad de exportación
Finalmente, el presidente del Consejo de Economía Nacional se refirió al estado de las industrias nacionales, afirmando que actualmente avanzan en la dirección correcta. El objetivo final de este proceso de fortalecimiento es que las empresas venezolanas no solo cubran la demanda interna, sino que alcancen condiciones de rentabilidad suficientes para competir en mercados internacionales.
Esta visión exportadora es vista como un paso necesario para generar un beneficio social tangible, creando empleos de mayor calidad y diversificando las fuentes de ingreso del país. La meta es transformar la estructura económica actual en un modelo autosustentable y eficiente.
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