
La estatal Petróleos de Venezuela logra revertir los recortes de producción en sus campos estratégicos y empresas mixtas, posicionando el bombeo nacional en niveles cercanos al millón de barriles diarios tras el reciente cambio de administración política.
Recuperación operativa en la faja del Orinoco
La principal industria energética de la nación, Pdvsa, ha puesto en marcha un plan de contingencia técnica para reactivar la mayoría de los yacimientos que permanecían bajo esquemas de restricción operativa. Según fuentes cercanas a la industria, el esfuerzo se ha concentrado en la Faja del Orinoco, el reservorio de crudo extrapesado más grande del planeta, donde la reactivación de taladros y sistemas de levantamiento artificial está permitiendo recuperar volúmenes que se consideraban perdidos a finales del año pasado.
Esta maniobra técnica responde a una necesidad urgente de estabilizar el flujo de caja nacional. Al retomar la actividad en las empresas mixtas, donde Pdvsa colabora con socios internacionales, se ha logrado una sinergia que permite optimizar el uso de diluentes, elemento crítico para movilizar el crudo pesado hacia los terminales de exportación en el estado Anzoátegui.
El impacto de la transición política y las sanciones
El sector petrolero venezolano, pilar fundamental de la economía del país miembro de la Opep, enfrentó un periodo de parálisis casi total tras el bloqueo impuesto por Estados Unidos en diciembre. Estas medidas restrictivas, orientadas a presionar la salida del anterior ejecutivo liderado por Nicolás Maduro, generaron un cuello de botella logístico que obligó a cerrar pozos por falta de capacidad de almacenamiento y compradores autorizados.
Sin embargo, tras la captura de Maduro en enero y la instauración del gobierno bajo supervisión estadounidense encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, el panorama comercial ha comenzado a girar. El alivio táctico de ciertas restricciones operativas y la expectativa de un nuevo marco legal para las inversiones extranjeras han permitido que los niveles de producción escalen de forma sostenida, rozando actualmente la meta simbólica de un millón de barriles por día (bpd).
Desafíos técnicos y metas a mediano plazo
A pesar del optimismo que genera el incremento en las cifras de bombeo, los expertos advierten que mantener el ritmo de un millón de bpd requiere de inversiones masivas en infraestructura básica. Muchas de las estaciones de flujo y plantas desalinizadoras presentan un deterioro estructural tras años de falta de mantenimiento preventivo. La administración de Delcy Rodríguez se enfrenta al reto de atraer capital privado sin perder el control estatal sobre el recurso.
La recuperación de la confianza de los mercados internacionales es el siguiente paso en la hoja de ruta de Pdvsa. Con la mirada puesta en los mercados de la costa del golfo de Estados Unidos, la estatal busca certificar la calidad de su crudo merey para asegurar contratos a largo plazo que brinden estabilidad al presupuesto nacional en esta nueva etapa de transición política.
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