
El hallazgo se produjo la madrugada de este miércoles en las ruinas de las Residencias Tahití, en Caraballeda. El padre del menor, Francisco Bastardo, confirmó que los equipos de rescate ya lograron ingresar al área del apartamento, aunque urgen de mayor apoyo logístico y mano de obra para sortear el difícil acceso.
Catorce días después del doble terremoto que sacudió la costa central venezolana, la esperanza se reactiva en el epicentro de la tragedia. A las 5:37 de la mañana de este miércoles, una prueba de localización ultrasónica —realizada con el equipo de rescate conocido como «el tiburón mayor de México»— detectó señales de vida de Fabio Bastardo, un niño de 9 años que permanece atrapado junto a su madre bajo las estructuras colapsadas de las Residencias Tahití.
Francisco Bastardo, padre del menor, confirmó la noticia a través de un video difundido por la periodista Elianta Quintero. «El niño sigue dando señales de vida. Ya estamos en el apartamento, estamos tratando de dar con el lugar exacto», detalló Bastardo, quien mantiene activas las labores de búsqueda en una carrera contra el tiempo.
Esfuerzo conjunto en medio de dificultades
Las operaciones de salvamento se ejecutan en condiciones de alta complejidad debido a la inestabilidad de la estructura. El acceso al punto exacto sigue siendo crítico; sin embargo, en el sitio trabaja un equipo multidisciplinario integrado por el Cuerpo de Bomberos de San Fernando de Apure, los Bomberos del estado Carabobo y un contingente de soldados asignados por los generales Requena y Sánchez.
Este avance se genera pocas horas después de que el propio Bastardo denunciara públicamente la falta de maquinaria pesada en el edificio residencial y la ausencia de recuperación de cuerpos en esa estructura específica, lo que ha obligado a los rescatistas a avanzar principalmente mediante maniobras manuales.
La luz de la esperanza
El pasado lunes 6 de julio, los equipos de salvamento lograron recuperar entre los escombros un maletín perteneciente a Fabio. En su interior se encontraban unos lentes de telescopio, un objeto con un profundo valor emocional para la familia, dado que el niño es un apasionado de la astronomía, la geografía y la observación de las estrellas.
Ante el inminente contacto, Francisco Bastardo hizo un llamado a las autoridades y voluntarios en declaraciones a la agencia EFE, describiendo a su hijo como un niño «alegre, inteligente y amoroso». «Creo que ya nos falta poquito, pero nos falta esa mano de obra que nos quiera ayudar para seguir buscando a mi muchacho», concluyó.
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